"Repensar el mechoneo significa cambiar el corte de ropa y tocaciones indebidas a compañeras por capacitaciones de qué es el acoso y abuso sexual, de los protocolos de la universidad y del sentido del consentimiento".

Por Rodrigo Mallea Cardemil, delegado de Bienestar de la FECh

De mucha historia y diversas tradiciones se jacta la Universidad de Chile para consolidar su excelencia académica. Para los/as estudiantes todo comienza con los procesos de inducción y las bienvenidas de los/as mismos/as compañeros/as. El “mechoneo” es una de ellas: una bienvenida en la que se congregan estudiantes, generalmente de segundo año, a realizar actividades para aquellos/as de primer año.

Para algunos/as esto se realiza en un contexto de “buena onda”, para conocerse y formar grandes amistades, sin embargo, la realidad del mechoneo es otra radicalmente distinta. Grupos de estudiantes se autoconvocan para decidir qué hacer con los cuerpos de las personas, su ropa y sus pertenencias. Otros se creen en el derecho de obligarlos/as a tocar, ser tocados/as, darse besos, puntearse, etc. Sin duda que existen espacios donde el mechoneo es más como un carrete, donde las compañeras se ven sumamente expuestas a incomodidades que escapan sus voluntades, en dicho contexto. ¿Es esta la tradición de bienvenida que esperamos?

Muchas personas piensan que criticar el mechoneo es exageración. Así también, yo pienso en las personas que piensan que solidarizar con los pueblos indígenas, comunidades migrantes e incluso las reivindicaciones feministas por la emancipación de las mujeres en igualdad de derechos, son solo exageraciones. Cuando no somos capaces de pasar de lo individual a lo colectivo y sólo nos preocupamos de nuestro ocio, de nuestra posibilidad de dominar a alguien y tener cierto tipo de poder, entonces existe un goce, después la normalización y repetición de ese goce, y así la normalización de la violencia y su decantación en lo que hoy llamamos una tradición.

Desde la Secretaría de Bienestar FECh y la FECh en su conjunto hemos decidido levantar una campaña activa e integral contra el mechoneo: La Chile no mechonea. En respeto a los acuerdos de asambleas del año pasado, se mantuvo la decisión de erradicar el mechoneo en toda la Chile, con un gran porcentaje de aprobación. Hoy, con esta campaña mediática hemos logrado que ese número se redujera a solo tres carreras, las que ya hemos identificado para intervenir de una forma que se establezcan mecanismos de inducción más institucionalizados por parte de representantes estudiantiles y en cooperación de las DAEs locales.

Así, pensamos que se puede avanzar en otra Universidad que nos permita organizarnos social y políticamente, y sin duda poder desarrollarnos profesionalmente para volcar nuestras disciplinas al cambio social. En ese sentido, repensar el mechoneo significa cambiar el corte de ropa y tocaciones indebidas a compañeras por capacitaciones de qué es el acoso y abuso sexual, de los protocolos de la universidad y del sentido del consentimiento. Reemplazamos el barro y los huevos por actividades más lúdicas, conociendo los espacios de la universidad y lugares cercanos de interés. Renovamos la idea que nos tenemos que conocer entre nosotros/as desde una posición asimétrica de inferior a superior y podemos conocernos desde el compañerismo, la empatía y la solidaridad.

Si en nuestras ideas contemplamos un Chile distinto, entonces nuestro deber es llevarlo a la práctica. Otra Chile sí es posible. Otro Chile sí es posible.

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