Porque nosotros tampoco hemos superado el doble triunfo de Sujey e Ítalo, teníamos que sacar otro texto en su honor. Y es que no siempre se ve a dos estudiantes de la Chile, que representan a contextos -para muchos- contraculturales, ganando un premio millonario y teniendo tribuna en la televisión abierta. Justicia divina que le dicen.

Texto y fotografías Rocío Vera y Patricio Contreras M.   

El domingo 24 de junio se emitió el capítulo que dejó a Sujey Jara e Ítalo Tamburrino como ganadores históricos de Pasapalabra, el programa de concursos de Chilevisión. Luego del triunfo ambos han experimentado una fama repentina que se ha manifestado en miles de seguidores en redes sociales, mensajes de cariño, saludos en las calles, señoras pidiendo selfies y hasta en una aparición en el programa “La noche es nuestra” del mismo canal.

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El episodio se grabó el miércoles 6 de junio. Sujey llegó a los estudios de Chilevisión para grabar el primer capítulo que le daría el triunfo para más tarde enfrentarse a Ítalo en el programa. “Grabé mi primer capítulo en la mañana y terminamos a las 4 y me dicen ‘ya, a las 4:40 empieza el siguiente episodio’. No sabía qué hacer porque no había comido nada, apenas había dormido el día anterior y quería puro fumar un cigarro”, recuerda la participante. 

Después del pequeño recreo se encontró con Ítalo en los pasillos, con quien había compartido durante el casting del programa. Conversaron un rato y Sujey le adelantó cómo funcionaba todo dentro del estudio. Así de grande era la buena onda.

La grabación duró casi cuatro horas, por lo que varias cosas no aparecieron durante la emisión. Pese a eso hubo espacio para bromas, corazones coreanos y gestos de Peek-A-Boo.

 

La preparación

Ambos participantes eran fanáticos del programa y decidieron ir probar suerte al casting aunque ninguno de los dos se imaginó que podría ganar el pozo millonario después de acertar todas las palabras de El Rosco.

Cuando les avisaron que quedaron para participar, ambos coinciden en cómo se prepararon: vieron varios capítulos del programa en su versión chilena y argentina. “Jugar muchos roscos te ayuda a estructurar la forma en que entiendes las definiciones, porque las palabras pueden ser verbos, adjetivos, sustantivos… Jugando aprendes a descartar las palabras que no son, a seleccionar las posibles, y también el ritmo en el que uno va respondiendo o pasando”, cuenta Ítalo. Sujey asegura que intentó tomar cosas de varios participantes, incluso la forma en que se paraban mientras jugaban. 

Por otra parte, los dos afirman que su principal modelo a seguir siempre fue Ledy Ossandón, la Soa Ledy, también jugadora histórica que se mantuvo en el programa durante trece capítulos.

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(Pasapalabra | Chilevisión)

Sujey admiró a la Soa Ledy desde el primer capítulo en que apareció. La siguió en todos los episodios y se ponía muy nerviosa en cada rosco que la dejó a un paso de llevarse el pozo final. “Cuando ella llegó me transmitió altiro algo y yo pensaba todo el tiempo ‘yo quiero que ella gane’”, afirma.

Ítalo también cuenta que estudió su estrategia e intentó jugar como ella para quedarse un tiempo fijo en el programa y pasarlo bien. 

“Ella siempre jugaba muy a la segura. Si bien podía tener la noción de cuál era la palabra, no la tiraba hasta que respondía todas las que ya estaba muy segura. Pasaba a un nivel de seguridad y después a otro más. Eso fue lo que hice pos", cuenta Ítalo.

Mientras se emitía el programa, Ledy les envió mensajes de apoyo por Twitter, felicitandolos por su triunfo. Después se puso en contacto con ambos para organizar una once y generar el crossover que todos estábamos esperando.

 

Rivales y amigos

Durante todo el programa Ítalo y Sujey se alentaron mutuamente. Intentaban calmar los nervios conversando a través del mesón y se apoyaban en los momentos de tensión del juego. 

“Yo en verdad no quería ganar, quería ir a jugar. Les decía a todos mis amigos ‘voy a ir al Pasapalabra y voy a hacer puras hueás, voy a ser pinturita y filo si pierdo’. Ya estaba muy contento con estar ahí y cuando estaba jugando el rosco y vi que podía llegar a ganar fue como ya, quiero ganar, pero tampoco quiero que la Sujey pierda”, recuerda Ítalo. 

Sujey cuenta que después de ganar el primer capítulo estaba muy contenta y tranquila porque ya tenía algo en el bolsillo. Nunca se vieron como rivales, se alegraban genuinamente cuando el otro acertaba en una palabra.

 

(Pasapalabra | Chilevisión)

La última definición de Sujey fue “que ostenta mucha superioridad y manda más de lo que debe”, con la que pasó varias veces y se arriesgó en los últimos segundos de El Rosco. Cuenta que pensó en “mandón” pero dudó porque es una palabra muy coloquial. 

“Empecé a pensar otras palabras y se me vino a la mente ‘mandamás’, pero la descarté porque es quien realmente manda más pos, es como el jefe”, recuerda. 

Comenzó a correr el tiempo para la última palabra de Sujey y los nervios se manifestaron. Se le cayó la taza que tenía sobre el mesón por lo que se distrajo mientras avanzaban los segundos. Del otro lado un desesperado Ítalo gritaba “¡di Pasapalabra!”, para que su compañera no perdiera la posibilidad de ganar.

Finalmente dijo casi susurrando “mandón” y se prendió la luz verde sobre la letra M. “Antes, soñaba despierta y pensaba qué haría si ganara y me imaginaba saltando. Pero cuando estaba ahí no sabía qué hacer, estaba como bloqueada y lo único que hice fue aplaudir. Quería saltar pero no podía, estaba tan en shock que no podía hacer nada porque no lo podía creer”, cuenta emocionada. Terminó El Rosco y aseguró al menos 36 millones, la mitad del pozo. 

A Ítalo aún le quedaban segundos y una última definición: “cualidad de sabroso”. “Pensé en ‘sabor’, pero no, porque ahí sería como ‘sentido del cuerpo humano asociado a tal cosa’. Eso es lo que uno aprende viendo los programas, descartas palabras y te quedas con la que es más probable”, cuenta. 

Finalmente dijo “sabrosura”, palabra con la que completó El Rosco y ganó la otra mitad del premio total del programa. Sujey con su papá e Ítalo con su pololo y hermana, todos se abrazaban y celebraban el triunfo de ambos participantes. 

Las redes sociales explotaron y sus nombres fueron Trending Topic mundial. Ambos cuentan que les llegaron muchos mensajes de apoyo y buena onda durante y después del programa, incluso Sujey decidió abrir una cuenta en Twitter para agradecer todo el apoyo que le enviaron.

Claramente Ítalo y Sujey se ganaron un espacio en nuestro corazón. Gracias por tanto.

 

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Bello Público

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