A principios de septiembre se comenzó a investigar al senador y candidato presidencial independiente, Alejandro Guillier por asesorías externas truchas en las que se le entregaban documentos del mismo Congreso, que se pueden obtener de manera gratuita, copiados textuales y los pavos pagaban millones por ellos.

Por Patricio Contreras M.
Fotografía: Daniel Brennwald

Como era de esperarse, la plata no salía de su bolsillo, salía del nuestro, porque cada senador tiene un presupuesto que sobrepasa los 3 millones de pesos mensuales para asesorías externas y cada diputado  2,4 millones incluidos en sus gastos operacionales.

Sorprendía que casi ningún parlamentario saliera a criticarlo. Si hasta el senador UDI, Hernán Larraín, se mostró en contra de la investigación cuando el jefe de la Fiscalía Oriente ordenó investigar a ambas cámaras. Fue justo ahí cuando en “Ahora Noticias” nos sorprendieron con una investigación de meses en la que, gracias a la Ley de Transparencia, llegaron a 3 mil 500 informes de asesorías entre los años 2015 y 2016, pero sólo de diputados porque los senadores se negaron a entregar los suyos.

El reportaje mostró, por ejemplo, que la UDI gastó 199 millones en asesorías, destinando más de 190 millones a la Fundación Jaime Guzmán. Ahí, los próceres del gremialismo mantenían contratos individuales con varios diputados, en lugar de tener contrato único con la bancada, a los que les hacían llegar el mismo documento, muchas veces con contenido no citado del Congreso o de la misma fundación, cobrando comisiones por cada diputado.

Pero la cuestión era transversal, involucraba también a partidos como el PS, el PC, RN, entre otros. El mismo diputado DC, Pablo Lorenzini, pasó dos millones para recibir un texto copiado del mismísimo Icarito. De hecho, Ciper sapeó que más de un tercio de los diputados pagó por textos con algún grado de plagio.

Mientras tanto, el Senado le mandó una carta a la Fiscalía argumentando que la investigación “atenta seriamente sobre el principio de no culpabilidad”. Hasta el “Chico” Zaldívar se picó a choro llamando por teléfono al Fiscal Nacional para decirle que no se metiera con los senadores, porque claro, en el Senado la igualdad ante la ley se la pasan por el chico.

Pero al final la culpa no es sólo de los asesores chantas que sacaron textos del “Rincón del Vago” y ahora viajan por europa con platas del Estado. La culpa es también de quienes no hicieron su pega en el Congreso, la de leer los documentos, de revisar fuentes, de darse cuenta que les mandaron un cancionero de Mazapán en vez de un estudio de campo.

PUBLICADO EN RBP #83 SEPTIEMBRE - OCTUBRE

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