"Barney es una de las razones por la que nuestra generación es de las más progres. Y eso no es todo, porque aquel tiranosaurio fue el primer ícono gay que conocimos, a pesar de que su orientación sexual aún no ha sido confirmada (igual, lo que se ve no se pregunta)".

Por Patricio Contreras M.

 

Si tienes una hermana o hermano chico, hijos, sobrinos, o si tu espíritu se quedó pegado en la primera infancia a pesar de tener 20 años y deber ocho millones por el CAE, es probable que conozcas a los personajes que han causado furor en el ocio infantil en los últimos años como la chancha Peppa o el Perro Chocolo.

 

En un país donde cada vez nacen menos guaguas y donde niños y niñas de primero básico ya se saben la letra de “Krippy Kush”, la parrilla infantil se ha achicado progresivamente, dejándonos con la nostalgia de aquellos años dorados donde los monos animados eran nuestra única adicción. Años en los que el aún se estilaba ver marionetas cantando en TV o corpóreos enseñando las vocales en vez de mover la raja afuera de una farmacia.

 

En esos años el rey de la parrilla educativa era un dinosaurio que vive en nuestra mente y cuando se hace grande es realmente sorprendente, Barney, un tiranosaurio rex morado con la guatita verde que fue creado en el 87 por Sheryl Leach y se apoderó de la pantalla en 1992, siendo emitido hasta el 2009, cuando sus fanáticos lo cambiaron por el fotolog, las fiestas pokemonas y las pulseritas del ponceo.

 

Su programa enseñaba sobre reciclaje y sustenibilidad e impulsaba valores como la generosidad y la tolerancia, desechando los valores conservadores y el individualismo de las generaciones anteriores. Barney es una de las razones por la que nuestra generación es de las más progres. Y eso no es todo, porque aquel tiranosaurio fue el primer ícono gay que conocimos, a pesar de que su orientación sexual aún no ha sido confirmada (igual, lo que se ve no se pregunta).

 

Barney nos inculcó valores fundamentales como que “somos especiales, todos, de alguna manera, cada quién con su forma de ser” y practicaba la inclusión, teniendo varios amigos de distintas etnicidades. Incluso inventó las cuotas de género en la TV incluyendo la misma cantidad de dinosaurios y dinosaurias en su programa.

 

Hoy en día ya no se le ve en la pantalla chica aunque se rumorea que lo traerán de vuelta, sin embargo, sigue viviendo en nuestra imaginación y en nuestros corazones. Su legado seguirá vigente en la sociedad y en las políticas públicas más progresistas, y canciones como “Te quiero” seguirán sonando en la banda sonora de nuestro corazón.

 

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