El joven, que junto a Sujey Jara se convirtió en uno de los ganadores del popular programa de Chilevisión, conversó sobre su experiencia en la universidad y la visibilidad de las diversidades sexuales dentro y fuera de ésta.

Texto y fotografías por Rocío Vera y Patricio Contreras M.

Una semana ha pasado desde el explosivo momento televisivo. Dejando atrás el boom en redes sociales que generaron los fanáticos y fanáticas del programa, nos reunimos con Ítalo Tamburrino Widner (25), biólogo ambiental y estudiante de magíster en Ciencias Biológicas en la Chile.

Ítalo cuenta que sus años estudiando en el campus Juan Gómez Millas fueron muy agradables, ya que pudo estudiar la carrera de sus sueños en un espacio que considera una “burbuja” de diversidad. Si bien no se considera activista, cree que la visibilidad de la comunidad gay en la televisión abierta constituye un gran paso para generar cambios en la sociedad. 

(Lee: "Sujey Jara, ganadora de Pasapalabra: Ser mujer, madre y estudiante en la Chile")

En una entrevista que diste a El Desconcierto dijiste que darle un beso a tu pololo en televisión abierta fue un acto político 

Sí, o sea, en ese momento no lo pensé así. Cuando gané estaba saltando y abrazando a todo el mundo y le di un beso porque es mi pololo, pero el día que lo vimos el Mati se puso a llorar brígido porque era algo muy bonito. 

Mostraron eso y yo pensé lo mismo: es un mensaje potente para niños y adolescentes que no tienen muchas instancias de identificación, de visibilización, que aún no entienden qué pasa con ellos. También para toda la gente que tiene prejuicios y es ignorante en el tema, ver una escena así es algo fuerte igual.

¿Te sientes un ícono gay?

(Ríe) No me siento como ícono gay, porque siento que esto va durar unas semanas y todo se va a olvidar. Pero que hayan mostrado que yo tenía pololo y todo eso, creo que son ladrillitos que se van poniendo, que van dando instancias para que haya gente gay en la tele y gente de toda la diversidad sexual. Muchos siguen en el clóset o no lo hablan, y esto igual va poniendo el tema sobre la mesa.  

¿Pero no sientes que mucha gente se identifica contigo?

No sé si yo les identifique o les represente, pero creo que es una realidad. Sobre todo en nuestra generación, que siento que hay una apertura grande del tema pero que se queda muchas veces aquí po’. Tú entras al campus Juan Gómez Millas y es como una burbujita de diversidad en todos los sentidos, pero caminas una cuadra más allá y ya no es lo mismo. Que se viera un poquito de eso fue como la representación de una generación que no sale mucho de acá.

¿Crees que dentro de la U se dan esos espacios de expresión?

Sí, pero no sé si es la U la que abre los espacios, siento que es más por la misma gente que la integra. Porque existe diversidad dentro de la universidad, el tema brota. Es algo presente y los mismos estudiantes exigen que estos temas se traten, que no se oculten. Por ejemplo, los mismos estudiantes son los que han obligado a que los estudiantes trans sean tratados por su nombre social, o que han destapado discriminación por orientación sexual y cosas así. Entonces no sé si es la universidad la que ha abierto esto, sino que los mismos estudiantes van promoviendo el tema.

En ese sentido, ¿sientes que a la U, como institución pública, le falta hacerse cargo del tema?

Sí. De pronto faltaría un poco de iniciativa y también, desde marcos más institucionales, regular el tema para evitar que existan situaciones de discriminación o que puedan poner en peligro a estudiantes. Porque estamos en Juan Gómez Millas, que es un campus históricamente diverso, pero tienes otros lados donde no es tan así. Tenís la FEN, tenís Beauchef, que son sectores un poco más machistas, entonces probablemente ahí hace falta que la misma institución se haga cargo.

Y respecto a tu área, la ciencia, ¿sientes que hay discriminación? No sólo hacia las diversidades sexuales, sino también a las mujeres.

(Lee: “Ser científica en Chile y en la Chile: La lucha contra los prejuicios machistas”)

Sí, sobre todo a las mujeres. La ciencia es también históricamente un ámbito súper machista. Ha habido a lo largo de la historia cientos de mujeres que han hecho hitos en descubrimiento científico y que siempre han estado eclipsados o enmarcados bajo el trabajo de un hombre. 

Ahora vamos a lo mismo, cuando te preguntan por profesores de la Facultad de Ciencias siempre van primero los hombres. Cuando mencionan a las profesoras siempre son “súper simpáticas, súper cariñosas”, en cambio los profesores son “secos, capos”. Entonces, actualmente, si bien hay muchas profesoras e investigadoras en la Facultad de Ciencias, todavía existe esta brecha de género que es bien potente.

 

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