Valiente, luchadora y con una profunda conciencia por los Derechos Humanos. Así se para Verónica De Negri frente a la vida. Hoy, a sus 70 años sigue conservando las mismas fuerzas que desde su juventud la han motivado para manifestarse y exigir justicia. A 42 años del golpe militar que tanto la marcó, la eterna combatiente social habló con la Bello Público sobre su historia y la realidad política actual del país.

                     Por Christopher Jerez y Sarai Soto
Fotografía: Francisco Longa
ARCHIVO: Septiembre 2015

En julio de este año (2015), Fernando Guzmán, ex conscripto en dictadura aportó nuevos antecedentes al Caso Quemados, lo que no sólo permitió reabrirlo, sino que también dio pie para la detención de siete ex oficiales y suboficiales que estarían implicados en el brutal crimen contra Carmen Gloria Quintana y Rodrigo Rojas De Negri.

Hoy, la madre de Rodrigo, Verónica De Negri, la misma mujer incansable que desde joven tuvo un compromiso político como militante comunista y como dirigenta de la sección femenina de la CUT, que un once de septiembre de 1973 negó su propia identidad a quienes la buscaban para llevarla detenida, que sobrevivió a la CNI y que posteriormente se fue al exilio, es la que hoy pide que se rompan los pactos de silencio y se acabe con la impunidad en Chile.

A más de cuatro décadas del golpe militar, algunos han muerto impunes, otros andan libre por las calles ¿Cuál serían, a tu parecer y según tu experiencia algunos procedimientos y/o esfuerzos para que estos pactos de silencia y encubrimiento se rompan?

Terminar con la impunidad, primero que nada. Esto significa degradar a los militares, dar de baja a todos los que han obstruido, y no estoy hablando solo de militares. Estoy hablando también de civiles, porque hay muchos que aún legitiman a Pinochet. Se debería trabajar más de acuerdo con las necesidades del pueblo y no de los intereses partidistas de algunos de los miembros de la Nueva Mayoría. Como por ejemplo, Jorge Burgos, que está imponiendo la política de la Democracia Cristiana de derecha. Le importa un bledo lo que pase. Él es pro militarización. Estamos todos cansados. Los asesores de la presidenta no tienen realmente un compromiso con el país, sino que con sus bolsillos. Lo de Burgos es aún más evidente, la represión al pueblo mapuche y a todos los movimientos sociales está a la vista.

En el gobierno pasado se cerró el Penal Cordillera, personajes siniestros como Manuel Contreras fueron trasladados a Punta Peuco ¿qué opina usted que este gobierno, que es considerado más progresista y con un compromiso mayor con los derechos humanos, aun siga manteniendo a violadores de derechos humanos en cárceles de lujo? ¿Hay una falta de voluntad política respecto a estos temas?

Claro, hay un solo partido que tiene un compromiso real con los derechos humanos y es el Partido Comunista, el resto son personas que conforman otros partidos, pero no como tienen este aspecto como política central. De hecho, el mismo Partido Socialista que debería estar comprometido, no lo está. Veamos a la ex presidenta del senado, Isabel Allende que escucha más a la derecha. Ni siquiera la presidenta tiene un real compromiso por los derechos humanos, a pesar de que nos prometió que así iba a ser.


Fotografía: Cristobal Escobar 

¿Son los derechos humanos en general una preocupación del estado?

Los derechos humanos son derechos humanos no importa cuándo. Un país que no respeta los derechos es un país sin dignidad. Así de simple.  Y así es como ha quedado demostrado, a pesar de que este gobierno ha hecho intentos por hacer cambios. Pero como digo, desgraciadamente en la Nueva Mayoría no toda la gente tiene el compromiso por los cambios nacionales.

Agosto de 2015 no es un buen mes para el panorama político chileno. La gestión del gobierno, con una desaprobación del 79% -según encuesta Adimark- parece no ser vista con buenos ojos por la ciudadanía. De la misma forma, la oposición tampoco ha logrado posicionarse con popularidad. Al parecer, los últimos y bullados casos de corrupción en la política, sumadas a las ya conocidas irregularidades en la misma -de parte de todos los sectores- tienen al pueblo con un evidente dejo de descontento.

¿A tu parecer, cuáles crees que son los principales detonantes de la crisis de confianza en la política actual?

Justamente tiene que ver con lo que dije anteriormente. Desgraciadamente a los que se les da el beneplácito de darles entrevistas, tribuna y oportunidades para hablar son siempre los que defienden el poder económico. No así a los que tienen como principio cambiar el país.

Dentro de lo mismo, ¿crees tú que hay una sensación de impunidad en la sociedad chilena?

Por supuesto. No hay una sensación, es una realidad para la mayoría de los chilenos. Tampoco dejemos de lado el juego de la derecha. A mí me parece muy increíble que los que se dicen ser de izquierda, los que son más ultra que izquierda, estén más preocupados de denostar la presidencia y no a la derecha. El mismo Caso Penta, el mismo Caso Soquimich ¿Por qué no los echaron abajo con protestas, para que a esos ladrones los hubieran mandado a sus casas? ¿Por qué no? Pero si echaron todo abajo cuando el imbécil de Dávalos hizo su juego, que no robó, de acuerdo a los términos legales de Pinochet, porque no nos olvidemos que esta es la constitución que corre. No robó de acuerdo a estos términos. Ahora que nosotros lo entendamos de distinta manera es otra cosa. O sea, de nuevo seguimos con una balanza bastante desequilibrada.

¿Podrías decirnos como es el Chile antes de Allende y después de Allende?

El Chile antes de Allende iba en un camino de cambios, porque nadie puede negar que el presidente Frei hiciera cambios, leves, pero hizo cambios. La educación empezó a cambiar con él, la reforma agraria también y así hubo varios cambios, por pequeños que fueran. De los gobiernos anteriores, el de Alessandri, el de Ibáñez y González Videla mejor no digamos nada porque fue una etapa muy represiva también. Aun así hubo cambios, porque la derecha de antes tenía más respeto por la nación. A la derecha de hoy le importa un bledo quien lleve la nación, para ellos lo único importante es la plata. Es de un egoísmo e infantilismo político fuera de serie. Yo pongo todo el peso en la derecha, sin dejar de reconocer que la centro izquierda, que son los partidos de la concertación aprendieron mucho de Pinochet y se afiataron con él. La prueba está en que se lo trajeron de vuelta y no lo tocaron.  En que no tocaron a ninguno de los cuatro criminales que dieron el golpe, bombardearon la moneda, mataron al presidente, mataron miles de personas y que torturaron a miles, eso es imperdonable, sin embargo la concertación hizo borrón y cuenta nueva.

Fotografía: Pablo Vera

¿Cuál crees tú que es el legado de Salvador Allende o, más bien, crees que el modelo que actualmente impera se lo comió?

Se lo comió entero. Pinochet destruyó de tal manera la sociedad, porque no solo destruyó al país, no solo los recursos naturales, a las familias, a la sociedad en general, la educación, la salud, la vivienda ¡todo lo destrozó! El gobierno hasta el arte destruyó, lo erradicó casi. Con algo frío, siniestro. Los pactos de silencio, que más que pactos, son políticas de silencio en todo orden, porque no solo fue en materia de crímenes de lesa humanidad, fue en todo orden. Mira tú cuántos se hicieron millonarios, mira Ponce Lerou, por ejemplo ¿Cómo es posible que el país se desintegrara tan rápidamente? ¿Cómo se destruyó todo lo que tenía que ver con la parte laboral y sindical?

¿Crees que la forma de transición hacia la democracia fue lo más acertado? Es decir, un acuerdo con los que tenían el poder, donde finalmente muchas cosas no se cumplieron ¿Podemos ver hoy las consecuencias de esto?

La encontré cobarde, porque no supieron actuar, y dejaron a los militares seguir de una u otra manera decidiendo sobre lo que pasaba en el país. ¿Cómo se te ocurre a ti que a un dictador, un criminal, ladrón, sinvergüenza, que usaba nombres que no le correspondían, nunca se le haya tocado, que hubiera conformado el senado y que hubiera sido senador hasta el día que se le detuvo en Londres? ¿Cómo es posible que todos estos sinvergüenzas, el Cardemil... toda esta derecha que ha estado en el congreso, en vez de preocuparse de la nación, estén preocupados en qué más plata le pueden robar al país? Cuando yo hablo de país, no estoy hablando de una cosa esotérica, estoy hablando de algo real. Nos robaron la justicia, nos robaron todo. 

Rodrigo era un joven alegre, soñador y elocuente, de tez clara, alto, con el pelo negro y rizado. Su pasión por la fotografía lo llevó a que con 19 años y tras  diez años de exilio en Estados Unidos, decidiera venir a Chile para retratar con su cámara la realidad  de su propio país, que en esos momentos  vivía un proceso de desestabilización contra la dictadura y que se traducía en grandes jornadas de protesta nacional. Una de ellas ya había cobrado su primera víctima, el estudiante de veinte años Ronald Wood, que fue asesinado con un impacto de bala en la cabeza el 20 de mayo 1986.

El funeral de este joven fue retratado por el lente de Rodrigo. Todos estos acontecimientos marcaron aun más la vida del joven fotógrafo, quien además no esperó para hacerse parte de esta lucha callejera, lo que no presentía es que la mañana del 2 julio de ese año, en una nueva jornada de protesta, una patrulla de carabineros iba a cometer con él y Carmen Gloria uno de los crímenes más terribles recordados en la historia, los dos fueron rociados con bencina y quemados vivos,  ambos quedaron con más del 60 por ciento de sus cuerpos quemados, Rodrigo falleció cuatro días después.


Fotografía: Fundación Vicaría de la Solidaridad

Dentro de toda esta lucha que has dado desde siempre, como militante, como mujer y luego como madre... ¿cómo recuerdas hoy a Rodrigo? 

Rodrigo es uno de los motores y parte de mi motor, ha sido luchar toda la vida por un mundo mejor, de más igualdad y ese era el motor de Rodrigo también. Rodrigo fue un  joven que amaba intensamente a su país y quizás por eso lo mataron.

¿En qué estaría actualmente Rodrigo si no hubiese pasado lo que pasó?

Rodrigo estaría en miles de cosas, porque era un genio, no era un muchacho inteligente, era un genio, sabía de cuanto tu le preguntaras, sabía de computación y no de las computadoras de ahora que llegas y bajas un programa, él se sabía los lenguajes de esa época, él programaba, con decirte que programó una librería entera en Washington y programó en la embajada de Nicaragua. Sabía de la parte legal, sabía de cultura ¡por el lado que lo agarraras te dejaba corto! Estaba, por supuesto la fotografía, su seriedad frente a todo lo que expresaba, eso es me recuerda a mi hijo y por eso también soy muy seria en esta lucha por la justicia, la verdad y la memoria. Esta es una forma de decirles a mis hijos que yo nunca voy a ceder frente a la defensa de ellas. Yo no soy nadie, soy una simple mujer, pero que tiene una conciencia a prueba de balas,  que lo demostré cuando me detuvieron y lo sigo demostrando hoy.

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