Avanzan los días y el popular programa de televisión que se apoderó del horario prime sigue acumulando adeptos. Con cada capítulo que pasa sin sumar ganadores, es difícil no recordar a una de las jugadoras más secas: Sujey Jara quien, el 24 de junio, ganó y se repartió un pozo de 76 millones junto a Ítalo Tamburrino.

Texto y fotografías por Rocío Vera y Patricio Contreras M.

Sujey Jara (19), la joven de Colina que ingresó a estudiar Sicología en la Facultad de Ciencias Sociales de la Chile en el 2017, nos contó sobre su vida en la U y cómo fue la transición de un colegio pequeño a una de las mejores universidades del país. También comentó lo difícil que ha sido estudiar siendo madre soltera y en una facultad tan alejada de su hogar.

La ganadora de Pasapalabra cuenta que al principio le costó integrarse a la universidad, tanto en lo académico como en lo social, sobre todo siendo madre de un recién nacido. “Al principio igual me costó hacer vida social porque se acababan las clases y me iba corriendo pa' la casa. Mi hijo no iba al jardín porque era muy chiquitito y no tenía una red de apoyo segura. A veces lo cuidaba mi papá, otras su tía (la hermana de su papá) y otras tenía que venir con él a clases. Tuve que hacer eso varias veces, incluso dar pruebas”, cuenta.

(Lee: "Ítalo, ganador de Pasapalabra: 'Falta regular marcos institucionales para que no exista discriminación en la U'”)

¿Cómo compatibilizas el ser mamá con la U?

El primer año me costó demasiado. Llegaba a la casa y tenía que estudiar o hacer trabajos y no podía decirle a mi hijo "espérame, voy a hacer esto", si era un bebé. Tenía que estar todo el tiempo con él en brazos. Los trabajos, el estudio, todo lo hacía en la noche mientras él dormía. Igual intentaba aprovechar los viajes en micro, porque es harto rato.

También me costaba hacer grupos de trabajo, porque mis compañeros no entendían eso. Decían como "ya, llegamos a la casa, nos conectamos, nos metemos al docs y hacemos el trabajo". Yo no podía pos, porque tenía que llegar a la casa y ver a mi hijo.

¿Te sentías más vulnerable que tus compañeros siendo mamá y viviendo fuera de Santiago, en la periferia?

Yo creo que sí, es que los tiempos no son los mismos y las prioridades tampoco. El año pasado había días en que salía a las siete y media de la mañana y llegaba a las 10 de la noche a la casa. No tenía tiempo para nada, ni para cocinar para el otro día, ni para estudiar, nada. Llegaba agotada.

¿Has sentido apoyo desde la universidad en el tiempo que llevas estudiando?

Al principio no sabía a quién acercarme. Como a mitad de año hablé con la coordinadora de carrera y ella me dio facilidades para algunos ramos que me estaban costando. No podía asistir, ese fue mi  principal problema.

Por ejemplo, a mitad de año todavía no tenía jardín para mi hijo y tuve un problema económico grande, no tenía plata pal' pasaje. Falté casi un mes porque me estaba estabilizando económicamente para mi hijo que es mi prioridad. Ahí igual tuve apoyo de algunos profes que me ayudaron a recalendarizar algunas pruebas y evaluaciones.

¿Y alguna vez pensaste congelar la carrera?

Sí. Cuando estaba pasando por esos problemas económicos y no podía venir. Hablé con la coordinadora de carrera y le manifesté mis ganas de congelar porque en verdad no sabía qué hacer. Estaba muy en aprietos. Al final pedí una beca de emergencia, con eso me levanté harto y ahí empecé a venir otra vez.

Aparte al congelar, pierdes un año de la gratuidad...

Sí, ese era mi impedimento porque sin la gratuidad no me podía pagar los estudios nica.

¿Hay algún tipo de ayuda económica para padres en la universidad?

Sí, eso apaña harto. Hay una beca que se llama Beca de Apoyo Preescolar, que corre hasta que tu hijo tiene cinco años y seis meses. Son 50 lucas mensuales que sirven mucho. Me la dan desde mayo del año pasado y ahí me afirmé harto, me sirvió mucho.

¿Y las salacunas de la Chile?

Hay una y está en Beauchef. Igual no me sirve tener a mi hijo en Santiago porque yo vivo en Colina y si para uno es agotante el viaje, para él sería peor. Aparte se enfermaría aún más que en el jardín.

Ahora está en un jardín en Colina desde noviembre del año pasado. Pude encontrarle un cupo e inscribirlo.

Viéndolo en perspectiva, en el tiempo que llevas estudiando, ¿crees que la U no apaña lo suficiente a las mamás estudiantes?

Tenemos un grupo con las mamás de FACSO y todas coincidimos en que hay muy poco apoyo. O sea, más allá de la beca, que es prácticamente el único apoyo que hay. Ni siquiera hay un catastro de los papás y mamás que hay acá. No hay mudadores, sólo uno en ICEI. Tampoco hay instalaciones. Cuando venía con el coche era imposible pasar, tenía que entrar con la guagua en brazo. Al final dije "no, me pongo un portabebé y me quedó con él sentada, pero con el coche no". En vez de facilitar la entrada era más complicado, así que prefería venir con él en brazos o con el portabebé. 

(Lee: “Irregularidades, peligros y exclusión: Las razones tras las eternas obras en el Campus JGM")

Tampoco hay flexibilidad desde los profes. Una vez pedí hacer un trabajo sola, me sentía más cómoda así porque manejaba mis tiempos. Y no te dan esa posibilidad, nunca.

Con todo eso, ¿crees que lograste terminar bien el año académico?

Sí, pero yo creo que igual pudo haber sido mejor. El primer semestre me costó mucho adaptarme. El segundo, ya estaba un poco más preparada emocionalmente pero justo ahí me pasó lo del problema económico. De hecho me eché un ramo por eso, por la asistencia. No salí tan mal académicamente, pero eso me arruinó todo.

***

Sujey salió del Instituto Chacabuco en Colina. Dio la PSU el 2016 con su hijo Mateo, a quién llevó el día de la prueba ya que tenía tres semanas de vida. Pese a eso, logró sacar puntaje nacional y entrar a la Chile, donde dice se siente muy cómoda.

“Son todos relajados, el ambiente es buena onda siempre. Este año recién pude hacer más vida social, quedarme a carretear un rato. Yo no sabía cómo era, yo los veía cuando me iba caminando a mi casa. Es súper entrete”, cuenta.

¿Qué te parece la diversidad de JGM?

Es cuatica. Tú podís tener un grupo de amigos y hay de todo. Hay gente de no sé, Puente Alto, del sur, de regiones, es súper diverso. Hay demasiada diversidad.

¿Cómo fue el cambio de tu colegio a la universidad, en lo académico?

Fue súper drástico. O sea, es que mi colegio es uno de los mejores de Colina, pero sigue siendo menos comparado con otros, como los emblemáticos. Los compañeros que tengo acá son casi todos de emblemáticos o de colegios particulares pagados, entonces igual me costó mucho porque, por ejemplo, yo llegué al ramo de Historia Social y no sabía nada de lo que vi acá. Nunca me lo habían pasado y eran hasta versiones diferentes de la historia.

¿Y veías que tus compañeros sí sabían?

Sí pos. Veía que varios compañeros sabían y al principio igual me costó, no teníamos la misma base y me sentía dispar por eso. Con varios compañeros más nos sentíamos así. 

 

Movimiento Feminista

¿Qué opinas del actual movimiento feminista? Lo que está pasando en tu facultad y en el campus...

Yo me considero feminista. No apoyé mucho la toma por tiempo, porque prefería estar con mi hijo cuando se dio el momento. Igual asistí a las asambleas y encuentro bacanes a todas las chiquillas.

Estoy súper de acuerdo con las propuestas y el petitorio, aparte que fue la única instancia en que nos han acogido a nosotras como mamás. Al principio yo dije "ojalá que se toque ese tema". Se propuso y por primera vez nosotras tuvimos ese apoyo que quizás años antes nunca habíamos tenido.

Por ejemplo, compañeras que están en quinto y que en las asambleas que hemos tenido siempre cuentan que tienen varios hijos y es súper complicado no tener facilidades para nada. Siempre hay como que estar dando lástima y son problemas que uno tiene súper cotidianamente como mamá.

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Bello Público

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