En medio de los preparativos para el show de lanzamiento de su tercer disco "Humo" en M100, este 17 de agosto, Yorka conversó con la RBP sobre el dolor que marcó la creación de esta nueva pieza; las dificultades para hacer música independiente, y el rol que se le impone a la mujer en la industria musical chilena.

Entrevista por Michelle Martínez y Catalina Mundaca

Yorka Pastenes (27) creció en la comuna de San Bernardo y comenzó a cantar sola cuando tenía 22 años. Su guitarra y su voz fueron las protagonistas de su primer disco, "Canciones en pijama" de 2013. Años después le pediría a su hermana menor, Daniela (22), que la acompañara en este proyecto, ella aún estaba en el colegio cuando decidieron unir sus voces y comenzar a cantar canciones bajo el nombre de "Yorka".

Juntas, en 2015 lanzaron el disco "Imperio" y se fueron a una gira que las llevó desde La Serena hasta Puerto Montt. Hoy, las hermanas Pastenes corren de un lado a otro por Santiago, alistando todo para el 17 de agosto, la fecha que fijaron para el concierto de lanzamiento de "Humo" en Matucana 100, su nuevo disco del que ya han sacado tres singles "Y bailamos tanto" (nominada a Canción del Año en los Premios Pulsar 2018), "Miedo" y “Cae”.

(Te recomendamos mirar: Yorka - Cae en Sesiones RBP)

La presentación será totalmente gratuita para la comunidad sorda, que podrán disfrutar del show gracias a la interpretación en lengua de señas de Macarena Nieto, quien trabaja con Yorka desde el año pasado.

“La música es tan poderosa, me parece inquietante que haya gente que no tiene acceso a escuchar letras, a disfrutar de los timbres, de verdad ha sido un desafío ver cómo podemos mostrar esto a la comunidad sorda. Es una necesidad porque nosotros no tenemos idea de ellos, que simplemente no escuchan, son sordos, y los tratan como si tuviesen deficiencias, como si no comprendieran, como si no pudiesen tener una conversación normal con cualquier persona”, dice Yorka.

En el show interpretaran las 16 canciones que componen “Humo”, y todas, según señala la cantante, nacen desde el dolor. "El humo nace a partir de algo que se quema, hay algo que queda y otra cosa que se va. Cuando uno le pone nombre a un disco, yo creo que te das hartas vueltas porque no es algo menor. Pero este nombre refiere a algo que pasa por tu vida, y te quema, te combustiona".

Yorka, con brillo en los ojos, sentada en el departamento de Santiago Centro donde vive hoy, relata aquella "combustión interna" que sirvió como fuente de inspiración para este nuevo disco. Durante el 2016 vivió cosas intensas: terminó una relación de años, lo que conllevó un quiebre en la banda y, además, sufrió la perdida repentina de un familiar querido.

"Al final quedas super débil, como que quedas chiquitita, y empiezas a componer. Componer ha sido mi propia medicina, porque yo me sentía super mal, y la única forma que tenía para convertir estos sentimientos malos en algo bueno, era transformarlos en una canción".

Grabó el disco en seis días, junto a Daniela y el resto de la banda: el baterista Matías Petersen, el bajista Pancho Ugarte y el guitarrista Pablo Jara. Grabaron entre tres y cuatro canciones al día, en jornadas maratónicas, en una casa en Paine.

"Con la Daniela lo dimos todo, y obvio que nos enfermamos, porque siempre nos enfermamos cuando tenemos que hacer cosas importantes".

Para ti, ¿cuál fue el papel de tu hermana en este disco?

La Daniela es mi hermana chica, entonces dentro de todo yo he sentido que la metí, así como ya, “ven para acá”. Yo siento que ahora ella disfruta harto participando en este proyecto. Además, hace cosas muy importantes, quizá yo estoy detrás de toda la producción, pero la Daniela está detrás de cosas emocionales que son muy necesarias. Yo creo que en la relación que tienes con tu hermana, no tienes ningún tipo de filtro, y tener una relación laboral tan intensa como esta, con ella, a mí me alivia un montón. Siento que todo vale mucho más la pena si terminas, te bajas del show, y te abrazas con tu hermana.

 

(Fotografías: Angelina Dotes)

Trabajar desde la autogestión

Yorka y Daniela estudiaron para ser profesoras de música. Hoy, Yorka trabaja en dos colegios: uno en Lo Barnechea y otro en Yungay, por lo que debe dividirse entre jornadas pedagógicas y el tiempo que le dedica a su carrera musical. Su primer disco lo sacó bajo el sello independiente GatoRuso Records, que acoge a proyectos autogestionados desde el año 2011. Luego, con Daniela migró a Beast Discos, la casa de bandas como Niño Cohete, Planeta No, Colombina Parra y Fármacos.

Con este sello han logrado una mayor visibilidad, cuando uno de los temas del disco “Imperio” llegó a formar parte del soundtrack de la teleserie “Soltera otra vez 3”, también, junto a Beast armaron una gira nacional para presentar “Humo”, en Valparaíso, Concepción, Chillan, Valdivia, Puerto Montt, Iquique y La Serena. Sin embargo, Yorka admite que trabajar desde la autogestión no ha sido un proceso fácil.

“Me gusta la independencia, todo el rato, es genial, pero he sufrido un montón también porque yo no tengo los recursos para grabar un disco sola, es como dar un pie para una casa, es como comprarse un auto, si no estás trabajando, ¿cómo lo haces? es super difícil. Dentro de todo lo hemos hecho, ha funcionado, pero yo todavía no logro vivir de la música. Yo salgo de trabajar y recién puedo comenzar a pensar en esto”.

Yorka recuerda cómo hace cuatro años atrás, durante sus primeros años incursionando en la música, asistía a charlas dadas por cantantes chilenos más consolidados, con el objetivo de aprender nuevas cosas. En una de esas ocasiones escuchó a hablar a Gepe. Le habían preguntado cuál creía él que era el éxito de su trabajo, y su respuesta fue simple: tocar, tocar y nunca parar de tocar.

“Desde ahí como que obsesioné con tocar”, dice Yorka, “toqué y toqué siempre con la esperanza de que, aunque sea, a una persona le llegue, con eso ya soy feliz. Esa ha sido mi línea: la constancia, yo nunca he parado de tocar. He visto cómo se han ido cayendo algunas bandas con las que yo partí, que renuncian, porque en verdad hacer música en Chile es super angustiante, frustra, es mucho trabajo que muchas veces no tiene la remuneración o el trabajo emocional de vuelta que una espera”.

 

Ser mujer y hacer música en Chile

¿Sientes que con tu música estas apelando a algún tipo de discurso?

Yo siento que mi discurso tiene que ver con ser mujer, harto. Y todo lo que conlleva ser mujer, lo que conlleva ser de clase media, de periferia, ser de San Bernardo igual influye en tu vida en muchas cosas. Yo me siento un poco de región, pero santiaguina también, es raro. En mi discurso creo que se notan aspectos como el trabajo, el esfuerzo, emociones como la rabia también están muy presentes. 

¿Cuál es tu postura frente a los casos de acoso, abuso sexual y violencia de género que se han dado a conocer en la industria musical y audiovisual chilena? 

Lo repudio completamente, no podría pensar otra cosa. Es lamentable porque son situaciones que vemos constantemente en nuestras vidas, no solamente en nuestros trabajos, sino que también en nuestro entorno familiar, en grupos de amigos, en el colegio, en la universidad, incluso cuando te vas a divertir: en un carrete, o en una tocata. 

"Yo creo que de un año a esta parte, todas hemos tomado conciencia, y ha sido heavyMe acuerdo que cuando empezamos a hablar de esto un poco más, una amiga me recordó un episodio: Hace unos años ella me contó que le había pasado una situación desagradable con un tipo, y yo le había dicho que igual era su culpa, por haberse metido a su departamento. Quedé mal, porque en verdad pensaba así, entonces es un proceso de deconstrucción, todo el tiempo". 

Yorka también recuerda otro episodio en esa misma línea. A fines del año pasado, organizó y participó en el ciclo musical “Perdidos en el bosque”, que se realizó en la comuna de El Bosque. En el evento, distintos exponentes de la escena nacional independiente relataron sus experiencias y se presentaron en vivo. Uno de los artistas a presentarse era (Me llamo) Sebastián, quien llegó al lugar acompañado del guitarrista Pablo Gálvez, acusado de acoso sexual por la periodista Camila Oyarce.

“Las denuncias se habían dado a conocer el día antes, se comentaba la situación, pero aún no se publicaba nada”, relata Yorka “Estábamos todos corriendo, organizando todo, y este tipo aparece con Pablo Gálvez. Todos me preguntaban a mí, oye, pero ¿qué vas a hacer?, a todos les molestaba su presencia, pero me decían a mí que tenía que ir a hablar con él, así que fui y le dije que tenía que irse”.

Yorka cuenta que (Me llamo) Sebastián intervino y le dijo que Gálvez venía con él, y se iba ir apenas terminaran de tocar.

“Yo quedé mal porque había mucha gente esperando al (Me llamo) Sebastián afuera, era la primera vez que se hacía un evento así en El Bosque, esto había pasado el día anterior, no sabía cómo actuar. Yo tuve que haber echado a ese tipo, y ver cómo podíamos arreglar la situación después, esa es la decisión que yo debí haber tomado; ándate de acá, era lo que todo el mundo esperaba que yo hiciera, pero no lo hice, y me arrepiento caleta de no haberlo hecho”.

¿Te has sentido violentada o discriminada en la industria por el hecho de ser mujer?

Muchas veces. Yo creo que una se siente discriminada en cualquier aspecto de la vida por ser mujer, porque en verdad vivimos en una discriminación constante. Lamentablemente, o favorablemente, la consciencia de esta discriminación la tenemos desde hace muy poco. Yo siento que todo mi proceso musical lo hice sin pensar en que me discriminaban, pero claramente sí ha sucedido. Hay cosas puntuales: por ejemplo, el que se te exija mucho más, al ser mujer, en términos estéticos. Ser artista para los hombres es mucho más sencillo, porque a nadie le importa si el tipo está vestido con un short o una polera, si hace vídeos con una mala cámara. Pero a nosotras se nos exige todo el rato el ser bonita, estar arreglada, que ojalá tu vídeo se vea hermoso.

Nosotras no somos el prototipo de “washita rica” que existe en el mercado, y eso igual ha conllevado a recibir comentarios como: “¿por qué no se arreglan un poquito más?”, esa estética de ‘ser mujer’ ha sido un karma para mi toda la vida porque yo no me siento a gusto con el rol femenino que nos imponen, y esto ha sido un tema de conversación: si yo me viera ‘más rica’, ¿me escucharía más gente? Sí, lo más seguro es que sí.

¿Hoy te consideras feminista?

Sí, estoy totalmente de acuerdo con todo el movimiento, aunque siento que aún me faltan cosas, por ejemplo, me cuesta ser dura con las otras personas al momento de debatir, pero soy feminista, todo el rato.

 

(Fotografías: Angelina Dotes)

 

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