En medio de un periodo marcado por los levantamientos feministas que han sido sostenidos por mujeres luchadoras en Chile y el mundo, y dentro de un espacio político que funciona desde el patriarcado, con lógicas de trabajo verticales y autoritarias, Gema Ortega defiende sus opiniones e ideales -y las de muchas otras mujeres- desde la vocería de la Coordinadora Feministas en Lucha, con una mirada firme y libertaria.

Por Joana Carvalho

Fotografías por Macarena Martínez Millar

Hace sólo 24 horas, este miércoles 8 de agosto, se debatió en el senado argentino la legalización del aborto, hecho que pudo constituir un paso adelante en los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres en Argentina, marcando precedentes para toda Latinoamérica. Si embargo, dicho proyecto no logró su aprobación, dejando al país con una norma de 1921 que criminaliza a las mujeres que interrumpen su embrazo, al conseguir sólo 31 votos a favor versus 38 votos en contra, 24 de los cuales fueron de senadores hombres.

Durante la tarde de ayer, ante la expectativa que generó dicha votación, miles de mujeres de todo el mundo se reunieron en las embajadas y consulados de Argentina. Entre ellas se encontraba Gema Ortega, profesora de filosofía que ha participado en movimientos feministas desde hace varios años, marcada por su ideología libertaria, cercana al anarquismo y el anticapitalismo.

Su visión sobre el feminismo es clara: muchos pueden tener la intención de ser feministas, pero sólo aquellas que son afectadas por el patriarcado tienen la propiedad de serlo.

-¿Cuál es tu opinión sobre los partidos y movimientos políticos que se declaran feministas?

Puedo creer que en muchos compañeros hay una intención honesta y voluntariosa de acercarse al feminismo, pero es una intención y falta más que la intención. Al querer conciliar todas las luchas e intentar que todo tenga sentido, al final en esa conciliación también haces muchas concesiones.

-¿Y un hombre puede llamarse feminista?

“Yo no creo que puedan llamarse feministas. El mismo patriarcado aleja a las mujeres del feminismo, nos hace pelear entre nosotras, nos engaña y entre más privilegios tenemos, más invisible se hace la opresión. Los hombres no comparten nuestra materialidad, no comparten el origen del patriarcado y mientras esta opresión no termine, no pueden ser feministas”.

 

Oriunda de Recoleta, participó en la construcción de La Alzada (Acción Feminista Libertaria) a fines del año 2012, movimiento que dejó el año pasado. Sin embargo, su activismo no ha cesado, tomando la vocería de la Coordinadora Feministas en Lucha durante los últimos levantamientos proaborto.

-¿Cómo implementas el feminismo en el día a día?

Ser profesora de filosofía en el colegio me ha dado espacio para vivir el feminismo. Creo en una pedagogía desde la implicancia, y me exhibo, siendo muy honesta. Siempre me presento como mujer, pansexual, anarquista y feminista. Trato de orientar las discusiones hacía más alternativas que las que dicen los libros y no replicar las lógicas autoritarias.

-¿Crees que conciliamos en la última marcha contra al aborto?

Yo apuesto por un feminismo que no está dispuesto a conciliar tanto. Ahora entendemos varias cosas. Entendíamos que esa marcha no iba hacer separatista, porque queríamos apostar a que seríamos miles y está bien, porque queríamos que los hombres estuvieran en la marcha, pero en el lugar que les corresponde, atrás.

-¿Cómo pueden unirse las diferentes generaciones de mujeres a la lucha feminista?

Cuando nos encontramos una y otra vez, esas discusiones se van mermando. El activismo es lo único que lo permite. Estar y demostrarle a las compañeras que estas dispuesta a aprender, reconocer tus errores y seguir. Los espacios se abren.

-Con el rechazo al aborto libre en Argentina, ¿qué crees que deberíamos hacer como feministas? ¿qué desafíos tenemos por delante?

Yo creo que una de las cosas que nos dejó el movimiento en Argentina es el nivel de compromiso que existe, nosotros veíamos como las chicas se apoderaron del pañuelo, sin miedo, a pesar de las distintas agresiones que sufrieron porque también vimos que este pañuelo que es muy pequeño si atrae la mirada de la gente, si genera odiosidades, genera agresiones.

Aunque no consiguieron la votación en el Senado, sí lograron remecer la sociedad. Debemos ver que hay una causa común como mujeres y feministas, que es la decisión sobre nuestro cuerpo. Independiente de las distintas tendencias que podamos tener como feministas, la unión hace la lucha, aunque parezca un cliché, es real.

-¿Cómo ves el diálogo con las autoridades chilenas por el aborto libre?

Por un lado, así como nosotras nos sentimos cada vez más unidas y más radicalizadas, también los sectores conservadores se están radicalizando, hay una respuesta. La semana pasada Chadwick tuvo el descaro de decir que Piñera iba a tomar todas las herramientas posibles para impedir el aborto libre en Chile, así como también el matrimonio igualitario.

Una vez que vieron la fuerza que tomamos como movimiento ellos también se sintieron convocados a hacer algo similar, entonces, es una llamada de alerta a tener más cuidado, porque esos sectores si son capaces de organizarse entre ellos, para atacarnos primero a nosotras y para impedir nuestro avance, pero somos más y sin miedo.

(En esta entrevista colaboraron: Valentina Camilla Araya y Patricio Contreras M.)

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