Durante las movilizaciones feministas ocurridas en el último tiempo, varias figuras públicas han manifestado su apoyo al movimiento. Entre ellas, Mónica Rincón, periodista que pone énfasis en la libertad de expresión y utiliza su espacio en las comunicaciones para dar voz a quienes no la tienen, ganándose el título de “Queen Mónica” entre sus seguidores.

Por Paula Loncón Leyton y Andrea Valderrama Yevilao

Fotografías por Andrea Valderrama Yevilao

Mónica Rincón (42) es quizás una de las periodistas más reconocidas del último tiempo. Desde su espacio en la conducción del noticiero de CNN, hasta su puesto central en programas como “Conciencia Inclusiva” y “Marca Registrada” (MR), donde aborda los temas de la contingencia nacional desde una mirada crítica y cargada de opinión, Mónica se ha convertido en una favorita de la audiencia y en una voz crítica que se viraliza a través de las redes sociales.

A los 14 años ya lo había decidido: quería estudiar una carrera con compromiso social que le permitiese comunicar y "buscar la verdad". Aunque afirma que hay que amar el periodismo para ejercerlo, Mónica enfatiza en la responsabilidad que tiene éste en el desarrollo de la democracia de cada país: "Es un privilegio y por lo tanto una gran responsabilidad".

 

El periodismo de hoy: un homenaje al feminismo

-¿Qué crees te ha hecho llegar a un grupo etario juvenil que usualmente no consume noticieros prime?

Es un honor para todo el equipo de CNN Chile si efectivamente hemos ayudado a que ciudadanos se interesen por la actualidad de su país y del mundo. Encuentro que le da muchísimo sentido a nuestro trabajo.

No hemos tenido ninguna estrategia deliberada de buscar a un público que no nos veía, sino que simplemente tratamos de hacer periodismo. Hay gente que de repente habla de hacer buen periodismo, yo le saco el “buen” porque creo que no tiene apellido. Y en ese sentido, una de las cosas que sí es una decisión editorial de CNN es reivindicar el derecho a ejercer todos los géneros del periodismo; información, interpretación y opinión; y no conceder o dar por hecho que el periodismo en televisión sólo puede ser informativo.

-¿Qué piensas sobre la masificación de las editoriales de CNN en redes sociales?

Las nuevas generaciones están viendo los contenidos de TV a través de otras plataformas y muchas veces (hay que) pensar el programa no sólo para la televisión, sino como un contenido que se puede compartir a través de muchas plataformas.

En ese sentido, por ejemplo, Marca Registrada es un mecano que se puede subdividir en distintas piezas y compartir en redes sociales porque queremos hablarle a la gente que nos está viendo hoy día y también a las futuras audiencias.

Creo que también hay un reconocimiento a que se trabaja con mucha libertad editorial. No tenemos ninguna complicación en decir que Cuba para nosotros -o para mí en lo personal- es una dictadura. Que lo fue Pinochet y la República Democrática Alemana. Que hoy día China es una dictadura y que también hay una incoherencia porque cuando se trata de China todos se quedan callados y nadie critica de manera importante la violación a los derechos humanos porque es un gigante económico.

Nos gusta poner nuevos temas en discusión y no tenemos miedo a que una opinión que demos sea criticada. No nos importa, porque no buscamos agradar ni incomodar, solamente opinamos con honestidad.

-¿De dónde surge la necesidad del programa Marca Registrada?

Responde a la reestructuración más grande que ha sufrido CNN Chile en sus últimos diez años. En general, son conducciones unipersonales porque la idea era tener más horas de programación. Creemos que cuando la gente llega a vernos -sobre todo en la noche- ya sabe lo que pasó a través de sus celulares, de la radio o de la misma televisión abierta, entonces, lo que queremos entregarles es contexto, más análisis y profundidad. Por eso elegimos cinco (noticieros) y la promesa es que quedan bien informados.

Ha sido desafiante conducir sola porque a mí me gusta mucho en dupla, pero también ha habido un reconocimiento en CNN -que se manifiesta en pantalla- de que las mujeres podemos solas, que podemos dar opinión y entrevistar.

-¿Y cómo surge el “jueves sin tacos”?

(Ríe) ¡Fue una idea mía! Una de las cosas que a mí me gusta mucho es inventar y dar ideas para las secciones.

Es un pequeño homenaje al movimiento feminista y por eso la idea era hacer algo que se notara gráficamente. Que se viera en otras instancias que las mujeres no estamos obligadas a tantos roles, tantos cánones físicos y estéticos, tantas formas de comportarnos y tanta idea tradicional sobre la mujer. Además, lo dimos a conocer un día de contingencia especial cuando se quejaron mucho del abogado Bassa que había ido sin corbata al Congreso. Entonces, yo partí ese primer jueves sin tacos diciendo que ojalá que no se enojaran porque no estaba con tacos.

 

La era digital

Para Mónica, las redes sociales son “un elemento muy relevante, y también con el cual hay que tener harto cuidado”. Si bien la ayudan a mantener un termómetro de la contingencia, según sus palabras, también se corre el riesgo de caer en la agresividad del anonimato.

“Mientras las redes sociales son súper positivas, tienen el riesgo de caer en ser espejos. El periodismo tiene que luchar constantemente por construir ventanas que te hagan mirar hacia afuera y no el ombligo a las personas. Mostrar lo que otro no quiere que veas como el Sename, los adultos mayores y las personas en situación de discapacidad”.

-¿Hasta qué punto te afectan los insultos que recibes detrás de una pantalla?

Yo sólo los contesto cuando es útil para marcar un punto. Por ejemplo, cuando el hijo del “Mamo” Contreras dice “la puta de la Rincón” y “el maricón de Matamala”, yo le contesté que ese insulto -o intento de- revelaba mucho de él como persona, porque es el típico insulto machista. Además, ¿Por qué se supone que eso es un insulto? Lo mismo con la condición sexual de alguien. Intento enganchar con una ironía sin insultar a nadie.

-¿Cómo combates desde la vereda del periodismo la legitimación de ideas violentas por ser opinión?

Yo no creo en la censura. Prefiero, si hay una injuria, que haya un reclamo posterior en los tribunales. Prefiero correr el riesgo en pro de la libertad de expresión. En ese sentido, me parece que los límites de la opinión son los discursos de odio. O sea, ¿Por qué no va a ser válido opinar que estás en contra del aborto o favor? Otra cosa es decir que las mujeres que abortan son unas asesinas porque ahí hay un delito de injuria y eso se investiga luego en tribunales.

-Y en el caso de José Antonio Kast o el Pastor Soto, ¿cuándo deja de ser “sólo una opinión”?

Yo creo que es necesario escucharlos a todos, aunque le moleste a un sector. Es importante mostrar todas las voces. Lo que sí es tremendamente relevante -con cualquier invitado sea del sector que sea- es el respeto.

Cuando, por ejemplo, entrevistamos a Manuel Contreras con Daniel Matamala, hubo una crítica cerrada de parte del mundo de los Derechos Humanos a por qué entrevistamos a un criminal. Yo creo que en el periodismo no hay por qué sólo entrevistar a santos o ejemplos de vida virtuosa; el periodismo es entrevistar a personajes relevantes y que hacen noticia de manera positiva o negativa.

Todos deberían tener tribuna para expresarse, y, cuando alguien cae en un discurso de odio o miente, hay que frenarlo. Nosotros sabíamos que Manuel Contreras mentiría de principio a fin y que nunca iba a reconocer que violó los DDHH y que había colaborado, había hecho desaparecer personas, había torturado. Ni siquiera iba a reconocer la existencia de la violación a los DDHH. No había que dejar pasar ninguna mentira, ni una falta de respeto.

Al final, la entrevista, dio un contexto político que permitió el cierre del Penal Cordillera, y después nos llegó un reconocimiento desde el mundo de los DDHH. 

 

"Mayo feminista”

La ola feminista levantada por estudiantes secundarias y universitarias durante el mes de mayo no dejó a nadie indiferente. Por primera vez las nuevas generaciones fueron testigos de cómo el tema se hablaba en las calles, en los hogares, en las universidades y en los medios de comunicación.

Mónica asegura que el proceso ocurrido afectó de manera casual su vida profesional, porque el programa Marca Registrada estaba pensado desde hace meses. Si bien, hasta antes de la ola feminista ya era considerada por las y los jóvenes como una comunicadora excepcional, su autoproclamación como feminista en CNN y en diversas instancias no hizo más que acrecentar su arrastre entre la juventud y las mujeres chilenas.

-¿Cómo intentas aportar al feminismo?

Me parece que el motor de un periodista tiene que ser la lucha contra la desigualdad, contra los desbalances de poder, y el machismo no es más que un desbalance de poder, una fuente de desigualdad. Y la misma indignación que te da que un empresario se robe impuestos o que alguien compita de manera incorrecta con financiamiento irregular, es la misma indignación que te tiene que dar cuando el 50% de la población tiene privilegios por sobre el otro 50% que somos las mujeres.

¿Cuál es la obligación del periodismo? Visibilizar esas desigualdades que existen en favor de los hombres para emparejar la cancha. ¿A quién afecta? Siempre, al que tiene menos. Entonces, a mí me dicen que lo veo desde un lado del privilegio y por supuesto. Yo creo que mientras más posibilidades tienes de hablar públicamente y más recursos tienes, tienes más deber que no se queden otros atrás.

-¿Y desde lo personal?

Una desde que es chica se da cuenta que la cancha no está pareja, que el hombre tiene ciertos privilegios que una no tiene. Que a la mujer se le exige más estéticamente, que se le alaba más por su belleza que por su inteligencia.

Yo viví en un hogar donde mi mamá trabajaba afuera y adentro mucho más que mi papá, la distribución de las tareas no era igualitaria. Eso me parecía injusto. Mis papás, a pesar de haber sido criados de forma muy machista, no me criaron así y nunca me hicieron ver que ser mujer era una limitación para nada. Yo lo agradezco mucho porque nunca tuve una limitación.

He visto que en otras familias sí se ponen limitaciones por ser mujer porque, al final, siempre hay un espacio donde el feminismo nunca ha logrado, entrar en todas las olas feministas que se han alzado: el doméstico. Mientras no haya un cambio al interior del hogar, la igualdad puertas afuera va a ser una realidad, sí, pero no real.

-¿Has sufrido violencia machista?

Sí, por ejemplo, se me exige más físicamente en el medio. La TV no es sino el reflejo de una sociedad machista. Mi carrera probablemente va a ser más corta, aunque ya se ha ido alargando muchísimo.

-Y, por ejemplo, en el caso de tu crianza, como madre ¿crees que es necesario educar desde el feminismo?

Sí, creo que es súper importante nunca decirles frases como "no llores como niñita", o "no llores", en el caso mío que tengo un hombre. Siempre valorar que las mujeres pueden hacer de todo, que él también puede cocinar conmigo y no es menos hombre por hacerlo. Entonces, es reforzar que no existen estereotipos en la crianza. A mí me llena de orgullo cuando veo resultados en él, cuando dice: "las niñas pueden hacer de todo".

Entonces, sí, siento que todavía va a crecer en una sociedad machista, probablemente mucho menos, y eso es, en parte, también porque ha habido mujeres jóvenes que se atrevieron por eso.

-Pensando en el movimiento feminista desde la educación y lo que señalaste en la entrevista de la revista Cosas, ¿Qué estrategias deberían utilizar las estudiantes movilizadas para "no bajar los brazos"?

Yo creo que lo más importante es entender que esto no es un tema de una movilización o de una reivindicación puntual, sino que es necesario realizar un cambio cultural y, a la vez, modificaciones a legislaciones. Por lo tanto, son procesos que no se detienen nunca y que hay que ir profundizándolos de manera constante. Seguir de cerca qué pasa con la mesa de educación no sexista, no terminar con los claustros, seguir pidiendo que se revise la bibliografía que les entregan en los cursos, hacer que sea justamente eso: un movimiento y no una cosa puntual.

-¿Qué sientes cuando te tildan de feminazi los que no están de acuerdo con tu postura feminista?

Muy pocas veces me toca. Tiene que ver con no entender que en la democracia todos tenemos el derecho a expresarnos. Esa es gente que no comprende ni valora de verdad el debate, la libertad de expresión y la libertad de información

-Pasando a una arista más personal ¿Quiénes te inspiran como comunicadora?

“Como comunicadora me inspiran muchas personas, pero sobre todo la desigualdad. Me inspira la gente para la cual trabajamos en todos los ámbitos: en la discapacidad, en el género, en recursos, en las minorías étnicas, todo lo que tiene que ver con machismo, xenofobia, con evasión de impuestos. Todas esas son formas de abuso de poder de un grupo sobre otro”.

Cuando piensa en nombres, enumera una larga lista de periodistas, entre las que destacan Mónica González, Raquel Correa, María Olivia Monckeberg, Pilar Bernstein, Teresa Barría y Ángela Robledo, entre otras grandes mujeres del oficio.

-¿En el futuro te ves haciendo otra actividad o efectivamente sientes que estás pasando por tu mejor momento?

Siempre creo que uno puede explorar distintas actividades y otras formas, porque yo no soy periodista, trabajo de periodista. Aunque es algo muy fundamental en mi vida.

Quiero volver a hacer radio, seguir escribiendo, tengo ganas de escribir un libro. Me gustaría trabajar en la academia, y no creo en los mejores momentos. Yo encuentro que esta no es una carrera de 100 metros planos, sino que es una maratón y creer que estás en tu mejor momento es pensar que todo viene para abajo después. Es sentarte y echarte en ese minuto.

 

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Bello Público

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