Su popularidad, talento y éxito son indiscutibles. Miles de personas la siguen en su día a día y miles también son las cosas y áreas que Felicia aborda y desborda. Un día puede estar tocando junto a artistas como Gepe o Mon Laferte, y al otro asistir a algún evento de moda mientras se prepara para trabajar en su peluquería al atardecer.

Por César H. Navarro y Paula Rivera

Fotografías por Marco Jiménez

No son pocas las horas que le faltan en el día para hacer todas las cosas que pretende porque, también, son muchos los desafíos que decide tomar diariamente. Sin embargo, Francisca Felicia Morales Quijada (35) llega puntual a nuestra cita y, mientras pide un café, nos comenta que antes de nuestro encuentro estaba cazando un pokemón en un parque cercano. Su favorito es Jigglypuff y se define -sin atisbo de duda- como team #PrimeraGeneración.

Las más de 36 mil 700 personas que la siguen en su Instagram acompañan su día a día entre fotos de comida, maquillaje, cortes o tinturados en el Salón Felicia que instaló en su casa, ropa, artículos kawaii, eventos sociales, sus trabajos musicales, algunos gatos y el curso de la temporada, que por estas fechas, es japonés.

Aquella costumbre de hacer mucho siempre ha estado. Cerca de los cinco años ya llevaba un tiempo tocando piano y comenzaba las prácticas de cello. Su madre la inscribió en cursos de todo. Felicia siente que esto fue relevante, “para formar personalidad y la tolerancia a la frustración. Lo importante para mi mamá era que investigaramos qué nos gusta”, afirma.

Si de música se trata, Felicia tiene mucho que decir. Lleva más de 10 años trabajando codo a codo con las principales voces de la escena musical chilena, colaborando con artistas como Bronko Yotte, Protistas, Alex Anwandter, Fakuta, PedroPiedra y Francisco Victoria, llegando a tocar en escenarios tan importantes como el Vive Latino en 2013 junto a Gepe y Caravana, y hasta la Quinta Vergara en el 2017 con Mon Laferte. Como solista, cuenta con tres discos y su experiencia la ha llevado a colaborar en proyectos como el soundtrack de Historia de un Oso, el cortometraje ganador del primer Oscar para Chile.

En esta entrevista te dejamos las #FeliFacetas, con las que -intentamos- conocer a esta gran y multifacética mujer en profundidad.

 

#FeliMusical

Comparte la pasión con sus padres. Hija de músicos, no pudo estudiar lo mismo debido a la negativa de estos, es por eso que se decidió por Ingeniería en Sonido en la ex Universidad Tecnológica Vicente Pérez Rosales (VIPRO), actual Universidad Tecnológica de Chile (INACAP), migrando a Santiago y dejando su natal Concepción con solo 18 años. La misma edad que alcanzó a vivir su primera gata, Lilú, cuyo nombre hoy lleva como uno de los varios tatuajes en su piel.

“Yo creo que Conce es como el Seattle de Chile” comenta riendo Felicia al ser consultada por su infancia y adolescencia en el Bío-Bío, la cual define como tranquila, lluviosa y con una casa llena de arte. “Lo que pasa es que mi mamá tenía muchos amigos que estudiaban arte entonces, mi casa era como una ‘casa club’, un punto de reunión, de músicos y artistas y mis amigo skaters, era muy entretenido”, cuenta.

Inicialmente Felicia pretendía aventurarse por el violín, sin embargo una sugerencia de su madre fue determinante para el componente actual de mucha de la música que crea: el violonchelo. Además, consideraba que así podía ser parte de la orquesta, en cambio, el piano -del cual ya tenía conocimientos- era más solitario. Así, cerca de los cinco años de edad, entró al Conservatorio Bach de Concepción para iniciar sus estudios musicales.

Entre sus discos está un EP homónimo de cuatro canciones, Agosto -su mes favorito- como primer álbum de larga duración que acaba de cumplir 4 años, y Febrero, un compilado de remixes. Toda su música es puramente instrumental y producidas con el sello discográfico Quemasucabeza.

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Felicia preparaba su cuarto disco, sin embargo, decidió postergarlo para dedicarse de lleno  a la composición del soundtrack de Nahuel y el libro mágico, una película animada en la cual trabaja desde 2016. Sobre este nuevo desafío en el cine, comenta entre risas que es “una mega responsabilidad que tomé como un súper desafío y la verdad es que es caleta de pega y está brígido”.

Del fenómeno Rojo actual no sabe mucho, pero veía sagradamente la versión anterior. Por eso mismo es que le fue tan impactante cuando la misma Mon Laferte la contactó por Facebook, explicándole que era una música radicada en México, buscando una tecladista para tocar en Chile. De hecho, su reacción al primer mensaje fue: “¡Oh! ¡Monserrat Bustamante me está escribiendo!, porque yo veía Rojo así heavy”, recuerda.

De eso ya son cerca de seis años donde han consolidado una relación de trabajo y amistad que las ha llevado a tocar juntas en el Festival de Viña del Mar, o a viajar a lugares de distensión como la playa.

 

#FeliYoutuber

Las redes sociales llevan harto tiempo vinculadas a la vida de Felicia. Cuando aún vivía en Concepción, ya tenía amigos en Santiago gracias al mítico Fotolog. Así igual fué como llegó a conocer e integrar la primera banda con la que tocó en la capital. Una vez inmersa en ese mundo, como es común en su vida, decidió explorar otra faceta:  “yo me hice una cuenta (en Youtube) porque quería dejar registro de las tocatas de mis amigos (...) y ahí empecé a grabar las tocatas de la Fakuta, de la Dadalú, de hecho están todas en mi canal”.

Hoy esa cuenta alcanza los casi 39 mil seguidores y se mantiene activa con al menos un vídeo semanal. Desde esta ventana al mundo, su popularidad ha alcanzado toda latinoamérica, tanto así, que cuenta con un Fans Club en México con quienes mantiene contacto desde sus primeras presentaciones en el país y de quienes recibe regalos y apoyo constante.

En su experiencia de youtuber, Felicia cuenta estar sorprendida de nunca recibir comentarios de odio, ni mala onda. Algo extraño en internet, tierra fértil para cualquier tipo de hater.

Los canales que más visita son de vlogers de Asia, Inglaterra y algunos de Chile, aunque asume que principalmente busca vídeos relacionados con Japón. “Siempre he rayado un poco la papa con Japón. En Conce, que pasaban tan pocas cosas, habían ciclos de animación japonesa y los daban en el Teatro Concepción. Yo iba seguido”, cuenta entre risas.

Felicia se hace cargo sola de sus redes sociales, es muy  activa y muestra principalmente las cosas que le gustan, como sus gatos, comida vegetariana, juntas con amigas/os y familia y ensayos con las distintas bandas de las que forma parte. Por lo mismo agrega que “para mi es raro que me escriban esas cosas o que me inviten a eventos y todo porque soy una personal normal no más, me siento un poco ajena porque no soy tan grande en las redes sociales tampoco y no busco eso”.

-¿Te consideras influencer?
-Me carga ese término. He visto que gente pone en su biografía "soy influencer", y es raro igual. "Influyo en la gente" ¿cachai? Encuentro cuático decirlo una misma.

 

#FeliManifiesto

De haber estado en la universidad, Felicia afirma que habría participado en los paros y tomas del Mayo Feminista: “es momento de hacer algo, es bacán que hayan estas movilizaciones y que se sigan haciendo los casos más visibles, lo más visible que se puedan”. Además, cuenta que siempre ha participado en las elecciones, no se siente identificada por ningún partido político y que apoya el movimiento No+AFP.

Comenta que ha seguido de cerca el caso de Antonia Garros. Admirable y fuerte son los adjetivos que tiene Felicia para la mamá de la joven penquista, con quien ha mantenido contacto durante el proceso para que se apruebe la llamada “Ley Antonia”. Al mismo tiempo, no duda en señalar a personajes como Jacqueline van Rysselberghe como responsables de que Chile siga tan atrasado en materias de equidad de género.

En ese mismo sentido, afirma que en el país falta mucho para llegar al nivel de lo que sucede en Argentina, debido a que “aún hay gente que piensa así”.

-He cachado gente joven, ultra religiosos, con formas de pensar cuáticas. Como con respecto a la gente gay, dicen que se van a ir al infierno. Yo encuentro eso como del medioevo y pierdo la esperanza.

En cuanto a la tiranía de Pinochet, cuenta que su madre -más conocida como Pajarito Rojo- le ha regalado libros que hablan sobre las torturas y violaciones a los DD.HH. De los que recuerda, menciona Los Zarpazos del Puma. La Caravana de la muerte (1989) e Ingrid Olderock: la mujer de los perros (2014), “fue el que más me dejó pa’ la cagá”.

-Respecto a la memoria, ¿crees importante que siga viva?

-Obvio.

 

 

#FeliRecomendaciones

Cuando le preguntamos a Felicia si le gusta la TV, responde riendo que la de su casa está prendida 24/7. Si no está viendo ella, es la entretención de sus gatos cuando no hay nadie en casa y ve programas puntuales como La Divina Comida de CHV. En Netflix sus series recomendadas son The Keepers (2017) y The Staircase (2018), ambas series documentales del género “true crime”. Sin embargo, su #1 es The Jinx: The Life and Deaths of Robert Durst (2015) de HBO. 

En podscasts, no deja su gusto por el misterio y apunta a My Favourite Murder como su favorito, mientras comenta que últimamente ha escuchado Lo Arruinaste de Joven y Alocada (Súbela Radio) y Copadas (Radio Jgm). 

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Ya sea en la música, en redes sociales, en la política o en su vida personal, Felicia representa a las y los que no creen en el encasillamiento, aquellas que abarcan mucho o que viven con la inquietud de hacer de todo al menos una vez en la vida. Así, ha logrado con los años empatizar con una generación sin etiquetas pero colmada de hashtags, likes, suscripciones y compartidos.

 

 

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