Escritora, periodista y ex directora de la RBP, debutó con Reinos en 2014, un conjunto de seis cuentos con los que ganó el Premio a la Mejor Obra Literaria del 2013 del Consejo Nacional del Libro y la Lectura en la categoría cuentos. Romina escribe la columna Letras y Palabras de Revista Caras mientras prepara su próxima novela y termina su maestría en Literatura española y latinoamericana en la UBA, así que desde Argentina y por medio de una videollamada hablamos de cine, literatura y feminismo.

Por Martina Cáceres Donoso y Paula Rivera

Fotografías por Katarzyna Kowalska

Romina ya nos había regalado su libro para sortearlo en el lanzamiento de la página web de la Bello Público en octubre del año pasado, por lo que sentimos su cercanía y disposición cuando el medio que alguna vez dirigió quiso entrevistarla. Nos conectamos a Facebook e hicimos una videollamada que duró cerca de dos horas donde, junto con preguntarle cómo están las cosas en Argentina, recordamos el mítico "cenicero" de JGM y conversamos sobre libros, columnas y feminismo.

-¿Te gusta lo que estás haciendo en Revista Caras?                                                        

Estoy con esta columna en Caras desde 2014 y bueno, al salir de la universidad uno no sabe bien qué hacer, o por lo menos yo pasé por varios momentos. Me acuerdo que quería hacer periodismo de investigación porque tuve un ramo con la Claudia Lagos y me encantó. Hice mi práctica en "Contacto" pero por esas hueás de la vida terminé haciéndola en reportajes del Canal 13 y fui una pésima practicante, me dedicaba a dar vueltas todo el día por el canal.

En la Caras todo bien, aunque nunca he tenido muy claro quien lee Caras, porque sé que es una revista cara y más cuica, trato de pensar en cuando yo era niña, la Caras es la típica revista que está en la peluquería o en la consulta del dentista, entonces intento tener en mente mi lector promedio y digo: puta, en volá me lee una niña que está esperando que le pongan los frenillos.

-¿Te sientes más periodista o escritora?

Ahora, escritora. Pero igual me gusta harto el periodismo, solo que desde 2016 estoy sin trabajar reporteando, entonces hace tiempo que estoy dedicada a la vida de estudiante, que es otra vida muy distinta igual a la vida de ICEI porque ahí era más pendeja y no sé, la carrera tampoco era tan exigente y yo tampoco me la tomaba tan en serio. Me dediqué a hueviar caleta, ahora ni cagando, ahora estudio, estudio de verdad, es una maestría. Estai' un poco más grande y si una elige seguir estudiando es porque te gusta, cachai?. Creo que en Chile, sobre todo la gente de nuestra edad, ve la universidad como la continuidad del colegio y es muy así, y a veces una ni siquiera se lo cuestiona tanto, si me gustaría estudiar o no.

Ahora me siento más escritora porque estoy escribiendo un libro y estando acá le he dado más cabida a mi veta creativa que a la del periodismo. Pero ya estoy terminando mi maestría y a fin de año vuelvo a Chile así que por la edad que tengo -y también porque estoy cansada de estudiar- me gustaría trabajar de nuevo, entonces creo que me reencontraré con mi yo periodista.

(También lee: "Mónica Rincón: 'El motor de un periodista tiene que ser la lucha contra los desbalances de poder'")

 

Los reinos de Reyes

La película "Reinos", basada en el libro homónimo de Romina, se estrenó el 4 de Octubre en salas nacionales y es la ópera prima de Pelayo Lira, también egresado de ICEI. Está protagonizada por Diego Boggioni y Daniela Castillo y retrata una historia de amor y sexo de unos estudiantes del campus Juan Gómez Millas de la Casa de Bello.

-¿En qué estabas cuando decidiste escribir el libro "Reinos"?

No hubo un momento en el que pensara escribirlo, siempre escribí y estuve asistiendo a talleres literarios desde que tenía como 15 o 16 años. Escribir para mí era la actividad que me hacía perder el tiempo, cuando quería sacar la vuelta, cuando estaba aburrida de hacer un ensayo para la U me ponía escribir. Además que en los talleres literarios siempre ponen tareas y ahí uno va regularizando su escritura. El 2011, en particular, hice dos talleres, uno con Luis López Aliaga y Diego Zuñiga y otro con Alejandro Zambra, ese momento ya me había ganado varios premios. Justo había renunciado a mi primer trabajo en el The Clinic y se acercó Luis López Aliaga y los chiquillos de Montacerdos a decirme que tenían una editorial y que querían publicar, así que abrí mi archivo de escritos y se armó el libro.

Ahora estoy escribiendo una novela y es un proyecto más claro desde el comienzo. Cuando escribí los cuentos de "Reinos" no sé, creo que la gente que me rodeaba, mis amigos, mis parejas, etc. sabían que yo escribía pero no me consideraba a mi misma escritora. Igual cuando una está en la universidad eres como un apuesta, todo el rato, entonces una sabe que tal persona escribe, el "Pepito tiene una banda", "este otro pinta", cachai? pero de repente llega un momento en que esas promesas en algunos casos y en otros no se empiezan a concretar

-¿Cómo nació esta idea de hacer una película del cuento "Reinos"?

No fue mi idea, es un proyecto al que fui convocada. Con Pelayo Lira, director, entramos el mismo año a la U, en 2007. Él estudiando Cine y yo periodismo compartimos varios ramos, pero no éramos del mismo grupo de amigos porque, bueno, me da mucha risa pensar en eso, pero cuando entré a la U como que se armaron grupos en primer año, era como High School y estaban los cuicos y los otros que eran como los ultrones, los politizados, y yo estaba en ese grupo. No porque fuera ultrona sino que mis amigos era más anarquistas (risas) entonces yo era del otro bando del Pelayo.

Entonces así surgió la idea, no de mí pero obviamente es súper halagador que alguien se acerque a decirte: "leí esto que escribiste y me gustó mucho, tengo una idea similar y creo que lo podemos trabajar juntos", entonces es como, nunca estuvo en mi mente decirle que no a eso, en la historia de mi vida ha sido de las cosas más halagadoras que me han pasado.

-¿Estuviste de acuerdo con que el personaje de Alejandra estuviera representado por un hombre?

Siento que el único personaje que saltó igual a la pantalla fue Sofía y, en el fondo, en ella está todo el sentir más mío. Para mí fue un tema a la hora de escribir el guión, no hacer otra película más donde hay personajes de minas minoritarios o personajes que están para que exista un hueón, cachai? Y aparte hay violencia hacia la mujer, entonces igual fue conflictivo para mí cuando pasamos a heterosexualizar la relación, pensar que iba a ser un hombre ejerciendo violencia hacia una mujer, pero nada, ahora viendo la película siento que ella es lo suficientemente compleja y fuerte como para que no sea la víctima.

Cuando escribí el cuento no tenía ese problema porque es una relación entre dos chicas, entonces claro, que se puede vivir la violencia pero no necesariamente desde el patriarcado y tenía miedo antes de que saliera la película. Estoy esperando que alguien diga: "otra pelicula mas de violencia hacia la mujer", y si pasara, tampoco me atrevería a decir que está en lo incorrecto. Eso fue parte del desafío de cambiar el universo y a la hora de adaptar el guión entendí que no quería que fuera una relación lésbica porque Pelayo sentía que el discurso LGBT no era su discurso y pensé que está bien si él siente que va a ser una impostación hacerlo.

Creo que la película de Pelayo Lira, si va a tener a un hombre de protagonista es porque era un poco la búsqueda que él tenía o su intención como creador, pero creo que si a mi me volvieran a dar la opción de hacer otra adaptación diría que es súper importante que, al igual que en el cuento, sean dos chicas.

-Tu libro nos dejó la sensación de que los personajes se sienten vacíos y deprimidos, ¿son el reflejo del ambiente universitario que tu misma habitaste?

(También lee: "Depresión estudiantil: El secreto que enferma a la Casa de Bello")

Creo que es el espíritu de la Universidad de Chile en estos años. Más allá de que yo haya salido el 2012 o que ustedes hayan entrado el 2016, si una piensa la historia a grandes rasgos somos la misma generación, y más allá de que "Calama" ya no exista o que el "cenicero" lo hayan derribado. Además cabe decir que es una universidad pública en un contexto neoliberal que da una educación y forma de una manera en particular, por ejemplo, ese periodista con rol social en el mundo extra universitario no tiene tanta cabida, yo trabajo en la Revista Caras, estoy lejos de ser esa periodista pero yo creo que una estando en la universidad como que lo siente.

Al final, igual estas en un lugar romanizado por la precariedad que tiene y que expone y que es evidente que te genera esa desolación, sumado a que estas pagando por tu educación. Como conjugo mis ideales, mi romanticismo, con la realidad de que soy una persona que está endeudada con la universidad, esa universidad tan romántica existe con un fin social pero igual se mueve con fines empresariales y económicos. En mis últimos años de la U, cuando estaba en la Bello Público, mi sueño era como que fuera mi trabajo porque era como todo lo que yo quería hacer, este tipo de medio, con ese tipo de temas, con eso de estar involucrada en la elaboración de un medio, pero salí de la U y tenía una deuda enorme.

 

“Las mujeres siempre han estado en la literatura”

Luego de su debut literario en 2012, Romina Reyes prepara su segundo libro, una novela sobre una joven que narra la experiencia de su madre durante la dictadura de Pinochet. “Ríos y provincias” vería la luz el próximo año.

-¿De que se trata la nueva novela?

Trata de una chica que tiene 25 o 26 años, está sin trabajo y tiene un poco de este desencanto que se ve en “Reinos”, esos personajes jóvenes que no saben muy bien, que se presentan de manera conflictiva ante la realidad, una realidad que les exige cierto tipo de vida o ciertos logros. Creo que eso también está en la película como una crítica a los discursos exitistas que, más allá de criticarlo, igual una está metida en eso: ser alguien, lograr cosas. Es una niña que está visitando la historia de vida de su mamá, una mujer que fue joven durante la dictadura y lo que me ha interesado trabajar son personajes de mujeres fuertes.

-¿Qué piensas del campo literario actual en Chile?

Creo que se ha generado un interés por las mujeres que escriben y las chicas también están escribiendo, teniendo muy presente a las mujeres a nivel macro y micro. Pienso en estos libros que han salido tipo “Chilenas Rebeldes”, me parece bacán por un lado porque pienso en las niñas chicas, de menos de 10 años y que bacán el mundo en el que están naciendo.

Pese a que el patriarcado sigue siendo el discurso que nos domina y no se si estamos cerca de derrocarlo o no, al menos el feminismo ya no es algo tan académico, no está allá lejos, está más cerca. Y más allá de que hayan escritoras como la Arelis Uribe que salió como militante y feminista y otras que no están con ese discurso, igual son mujeres, igual están teniendo una voz propia, y en el mundo machista en el que nos movemos eso ya es un gesto feminista por sí solo, independiente si te quieres reivindicar desde ahí o no.

-¿Qué piensas del asenso que están teniendo las mujeres escritoras en Chile?

Me parece re positivo la figuración que tienen ahora, que tengo ahora, pero por otro lado yo también pongo el ojo en decir "mujeres escribiendo en Chile". No es un fenómeno nuevo, siempre han habido mujeres escribiendo en Chile, tenemos un Premio Nobel que es mujer. Leyendo “Chilenas Rebeldes” decía algo como que "la primera persona en escribir un cuento en Chile fue una mujer", siempre han estado ahí pero lo que pasa es que a la hora de formar cánones o hacer listados de escritores, al final las mujeres parece que siempre están como invitadas a sentarse en una mesa de niños.

A partir de lo que pasó con la Paulina Flores con “Qué vergüenza”, yo creo que ella fue la cara más visible de un fenómeno que no ha dejado de pasar, que es este mayor interés en las mujeres que escriben pero es un mayor interés solamente, no es que ahora las mujeres están escribiendo más, las mujeres siempre han escrito.

Obviamente una como escritora se siente halagada por toda la figuración, pero igual poniéndose un poco exquisita ¿por qué es tan sorprendente que escriba bien? ¿es sorprendente porque soy mujer? ¿qué se espera de mi? ¿que esté callada? Al final es como una niña haciendo una gracia, como una gracia inesperada, y es como no, es bien obtusa esa mirada. Me pasa lo mismo con el periodismo, creo que si una como lectora o audiencia no tiene un papel activo en buscar esas otras escrituras, te puedes quejar hasta cierto punto. No sólo existe El Mercurio, también está la Bello Público ¿por qué no te metís a ver que está escribiendo esa gente? Haz la pega, busca algo más allá de lo que te muestra Facebook.

-¿Cómo trabajas la literatura de manera personal?

Es una historia que está basada en mí misma pero de manera más directa, porque yo entiendo que cuando salió “Reinos” mucha gente lo leyó, y siento que una lee y como que pensái que esa persona está traspasando todas sus vivencias a la literatura, y sí, pero no tan así, porque el trabajo literario no es como que yo traspaso mi diario de vida a otro papel. Obviamente hay muchas emociones y hay historias que son mías pero trabajadas estéticamente, porque al final eso es la literatura, o la literatura que yo trato de hacer que esta anclada en el realismo y bueno, estetizar la realidad de la manera que se te de, o dramatizar. 

 

Feminismo latinoamericano

-¿Qué opinas de la ola feminista en América Latina?

Ahora el feminismo se volvió un tema en Chile y en Latinoamérica. Acá en Argentina está en la palestra, es un tema de preocupación pública y aún siendo así es un tema que genera mucho odio, rechazo, muchas respuestas agresivas y violentas hacia las sujetas que nos mostramos como feministas o que elegimos tener ese discurso.

Cuando estuve en la universidad nunca fui la que estaba detrás del lienzo o la que hablaba más en la asamblea o la que tenía una idea súper clara, pero mi política siempre ha sido más la política de la vida cotidiana, así como de la vida íntima. Yo creo que por eso el feminismo, en el momento en que lo conocí, me intereso tanto, porque me parecía una política que apuntaba a cambiar tus practicas más íntimas: cómo te relacionas con los otros, establecer relaciones amorosas, sexuales, de pares, y es lo que más me interesa a nivel de cómo me desenvuelvo en el personaje que soy en el mundo. Como los personajes que trato de trabajar en la literatura, pensar el femenino como lo que se opone a la norma patriarcal, así como sí lo masculino es la norma, lo femenino es lo que viene a quebrar la norma.

-Ahora que estás viviendo en Argentina ¿Cómo viviste la votación por el aborto legal?

(También lee: "Vocera de Feministas en Lucha: 'En Argentina no consiguieron la votación del Senado pero lograron remecer la sociedad'")

Creo que el movimiento feminista en Argentina es un referente para la región. Sin ir más lejos aquí las chicas partieron con el #NiUnaMenos tanto como consigna como una marcha que hacen en junio, que es fuera de lo que es el 8 de marzo, así como marchas por el fin de los femicidios, y como experiencia fue bacán. Acá, por ejemplo, hay una fiesta a la que fui un par de veces que se llama “DILDA dominga feminista” y tocan bandas de chicas, todas con el pañuelo verde y te dicen que en el evento no se aceptaran actitudes machistas ni xenófobas. Es la raja.

Me pasaba en Chile que iba a bailar a Illuminati y sentía que incluso en esos ambientes como más gay eran capturados por los hombres gay y las minas siempre eran minoría y acá no, las minas sí tienen mas figuración, o sea, primero vas a estos lugares que son abiertamente lésbicos donde, más bien, los hombres son una minoría y yo creo que te empoderái sola en esos espacios como al ver la minoría de hombres.

Pensaba este como un momento histórico y lo estoy viviendo así. Me encantaría que en Chile pudiéramos hacer las mismas cosas, pero claro, ahí una enfrenta otras complejidades, por ejemplo, apuñalan a unas niñas en la marcha y tenemos esas realidades, Chile es más terrorífico y mas facho en ese sentido, pero que bueno tener este referente. Yo creo que en Argentina la gente tiene más consciencia de que las movilizaciones sí pueden lograr algo y a todo nivel, pasa ahora con las feministas pero hay un montón de otras movilizaciones.

 

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