Egresado del Pedagógico de la Chile, el actual maestro del esoterismo tiene un pasado político activo oculto entre la felicidad y buenas energías que irradia día a día. En la primera edición de este 2017, conversamos con el ángel del tarotismo chileno y descubrimos el camino que cursó para llegar a ser el personaje televisivo favorito de varios hijos e hijas de Bello.

Por Camila Magnet y Christopher Jerez
Fotografías: Marco Jimenez

Entre parras, eucaliptus, higueras y nogales, aislado de la turba del Gran Santiago, un personaje de ojos achinados, bigote y sonrisa bonachona disfruta de la tarde en su santuario de la naturaleza personal. Los colibríes cantan y el violeta de los agapantos que lo rodean combina con su pañuelo de color azul y polera del mismo tono.

¿Te vistes de acuerdo a lo que indican los astros?

No, es que me encanta el azul. Es mi color favorito. Siempre visto de azul… y de rojo a veces, que es lo que me queda un poco de mi pasado político.

El querido ancestrólogo, tarotista y maestro del amor, Pedro Engel Bratter (66) es un hijo de Bello más: entre los años ‘69 y ‘73 estudió Literatura en el Pedagógico de la Universidad de Chile. En ese entonces era hippie, predominaba en él la paz y el amor al igual que hoy en día, “pero a la hora de alegar se me olvidaba lo hippie”, cuenta el otrora simpatizante del Partido Socialista.

Para él, estudiar en la Chile durante el gobierno de la Unidad Popular fue el paraíso, debido a la cultura diversa que se veía en las calles. Además, se atreve a decir que le debe a la casa de Bello el 90 por ciento de su saber. “Es verdad que pasábamos en huelga, pero a la hora de hacer clases no volaba una mosca, porque tuve profesores extraordinarios”, dice y agrega que “el Peda era maravilloso; había árboles, naturaleza y la infraestructura era preciosa. Era un privilegio estar ahí… y gratis”.

Durante sus años de estudiante le tocó vivir el “boom latinoamericano”, el fenómeno literario que además de motivarlo en su disciplina, lo conectó con el mundo espiritual. A los 17 años leyó el libro “El jardín de los senderos que se bifurcan” de Jorge Luis Borges. Luego de esa experiencia, la vida y la mente de Pedro empezaron a moverse entre constantes ideas sobre la existencia de mundos paralelo y el desdoblamiento del tiempo.

“La literatura se topa con todo esto porque es análisis de símbolos. Había mucho de interpretación de sueños y de la ancestrología también. Todo lo aprendí en la literatura”, comenta. En otra ocasión, debía hacer un trabajo sobre la influencia de la luna en la obra de Federico García Lorca y para esto recurrió a un diccionario de símbolos, donde descubrió el tarot. Pedro Engel terminó dedicándose de lleno a esta área, a pesar de que su primera intención iba dirigida a utilizar las bellas ilustraciones de las cartas para inspirarse en las clases que impartía.

“Yo siempre quise ser profesor. Hice clases varios años. En ese tiempo empecé a trabajar en el DUOC que estaba recién formándose y era realmente el DUOC: ‘Departamento Universitario Obrero Campesino’, no esta cuestión que es hoy día. Ahí se alfabetizaba a la gente de noche, se hacían cursos de literatura”, cuenta indicando que imparte talleres hasta el día de hoy, pues la educación siempre ha sido de gran interés para él.

¿Tienes alguna posición sobre la mercantilización de la educación?

En mi época la educación era gratis y bien buena. No sé qué pasó después que había que pagarla; esa parte me la perdí, porque yo ya estaba con mi mente puesta en otras cosas. Pero he estado en Argentina donde la educación es gratis y bien buena. Entonces, pienso yo ¿por qué no puede ser gratis y buena? Lo que me da susto es que sea gratis y mala.

Respecto a la Presidenta Michelle Bachelet, Pedro Engel siente un profundo respeto hacia ella. “La miro y pienso ‘¡pobre mujer!’. Me dan ganas de traerla y abrazarla, abrazarla, abrazarla”. De todas maneras, siente la misma simpatía por la homóloga de la UDI. Es más, para las últimas elecciones las marcó a ambas en la papeleta. “Evelyn Matthei me cae super bien y Michelle también. Las encuentro un amor, ¿cómo iba a dejar una afuera? Además son como la Piti y la Poti. Era un chiste verlas en el debate… La misma hueá”, dice entre risas.

Pero tu lineamiento político siempre estuvo en la izquierda...

Siempre, pero no sé ahora. Encuentro que la izquierda es una cosa terrible. Es como la UDI, pero disfrazada. Me dio una depresión terrible pensando en todos mis compañeros que murieron en la tortura ¿Para esto? Pienso cómo deben estar revolcándose en la tumba pensando ‘¡chuta, para la hueá que me mataron!’ ¿Esta es la izquierda para la cual casi ni vivía?

El gurú espiritual de la televisión chilena

Pedro Engel está conforme con el trabajo que ha llevado en televisión. Ha sabido ganarse su espacio en el matinal en que participa, superando cualquier expectativa. Cuenta que cuando llegó al casting del horóscopo una persona le dijo “¿A qué viene? Los viejos y los obesos no tienen mucho que hacer en la televisión”

Tras superar los estereotipos televisivos, el panelista de Bienvenidos se ha transformado en uno de los favoritos de la pantalla chica y por lo mismo declara que ha sido el público quien le ha dado su lugar. “Quizás esto era una necesidad que la gente tenía: la espiritualidad”, expresa.

“En un comienzo me decían ‘rápido, rápido’. Era ‘bla bla bla piscis… Ya chao. Eso fue todo’. Estaba un minuto y medio al aire y me sacaban. No significa que el programa me haya dado más tiempo, sino que se dieron cuenta que la gente empezaba a pedir más”, comenta sobre sus inicios en el hostil mundo de la televisión.

Esta misma gratitud la expresa por redes sociales y generalmente se da el tiempo de contestar los mensajes de sus seguidores. Entre sus notificaciones hay de todo; desde mensajes de amor y apoyo hasta declaraciones cargadas de odiosidad y ofensas. “Yo no busco la gloria ni nada. Me da exactamente lo mismo quien me dice ‘Pedrito te amo’ que quien me dice ‘viejo conchetumadre’. Los dos se tomaron el tiempo para escribir y los respeto por igual”, cuenta @pedroengelb.

¿Tratas de convencer a la gente escéptica?

No, yo no trato de convencer a nadie. Dedico mi trabajo para el que le interesa y quien lo encuentre una tontera está en su derecho. Llevo 50 años estudiando lo que sé y a mí me sirve. Hay un prólogo de Jung que dice que los oráculos no están disponibles para ser probados, solo están para ser usados. Al que le sirva que lo use; al que no, que no lo haga. El que lo encuentre sagrado, que lo tome; el que lo encuentre una estupidez, que lo bote.

Un amante del amor y la muerte

Hace un año, Pedro declaró abiertamente en televisión pública que ama a dos mujeres y que tiene una relación con ambas. El ancestrólogo practica el poliamor. Según cuenta, haber transparentado esto le trajo varias críticas, incluso de algunas mujeres feministas.

“Me trataron de asesino, que yo era el culpable de los femicidios. Encuentro que el feminismo hoy es una cuestión rabiosa y no es lo que yo conocí del verdadero feminismo, que su base es de amor”, dice.

Quizás hubo una confusión con el sentido de pertenencia en las relaciones de las que hablaste...

Yo no le pertenezco a nadie y nadie me pertenece a mí. Nunca he amarrado a nadie a la pata de la cama, ni tampoco yo estoy amarrado a la cama de nadie. Si mi pareja me dice "oye, me están pasando cosas con alguien", yo le digo "vívelas", no me voy a ir por eso. Eso sí, a mí no gusta la infidelidad; si yo amo a dos personas, tiene que ser con todas las cartas encima de la mesa y sin mentir.

Pedro creció en una casa profundamente feminista, donde la discusión política respecto al tema era cosa de todos los días. “Mi abuela fue una gran cooperadora del MEMCH (Movimiento Pro Emancipación de la Mujer Chilena), junto a Elena Caffarena y Olga Poblete. Ella luchó por el voto femenino”, recuerda con orgullo el esotérico del 13.

“Tuve de maestra a Lola Hoffmann y ella decía que la pareja no necesariamente tiene que ser monógama, porque siempre un tercero enriquece la relación. Eso lo escribió hace 40 años ¿Qué nos pasó que ahora nos pusimos tan cartuchos… Tan moralistas? Yo crecí en una casa nada de moralista y nada de patriarcal”, confiesa Pedro agregando que nunca ha sentido celos y que éstos además de ser la estupidez más grande que existe, son el peor enemigo del ser humano.

Si bien en su vida el amor ha estado muy presente, también lo ha estado la muerte. Sólo tenía 14 años años cuando el hermano mayor de Pedro murió en un accidente automovilístico y desde ese día no duerme bien por las noches. Los asesinatos a sus compañeros disidentes en dictadura y el suicidio de su esposa en 1980 han marcado la vida de este ángel del tarot. Aun así se identifica como un hombre profundamente feliz.

Hoy, Pedro Engel sólo vive el día a día. No tiene grandes planes, porque a su edad dice tener todo resuelto. En sus 66 años ha recorrido la política, la literatura, la docencia y la televisión con su alma llena de felicidad. Con todas sus vivencias, lo único que espera de la vida es la muerte; dice que es lo más cercano que tiene.

Publicado en Revista Bello Público #80 - Marzo 2017 

 

 

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