El 21 de noviembre de 1998, Nintendo colocó en las vitrinas el título "The Legend of Zelda: Ocarina of Time". Una historia épica del bien contra el mal, una aventura donde el jugador recorre el mundo y hasta viaja a través del tiempo. Amado por la crítica y los fans, hay muchos que insisten en que es el mejor videojuego de la historia y un hito en la industria y cultura pop. A veinte años de su estreno, esta es una pequeña revisión de un ícono y, como todo videojuego, comienza con presionar START.

Por Fernanda Hurtado y Javier Æøå
Foto por Nintendo

En el apacible Bosque Kokiri, sus habitantes viven junto a sus hadas acompañantes, excepto Link quien nunca recibió una. Un día, la hada Navi llega a Link diciéndole que deben salvar el Bosque del aura maligna que amenaza la tierra de Hyrule.

Su aventura les lleva a conocer a la Princesa Zelda, quien les cuenta que esta aura maligna proviene del misterioso Ganondorf. Zelda presiente que él busca apoderarse de la Trifuerza, un artefacto legendario que contiene el poder de los dioses, otorgándole habilidades inimaginables a su poseedor. Zelda y Link arman un plan para detener a Ganondorf antes que eso ocurra, pero él se les adelantó e invadió Hyrule.

No todo está perdido. Link adquiere la mítica Espada Maestra, la única arma capaz de derrotar el mal que ocasiona Ganondorf. Sin embargo, el poder de ésta es tal que Link cae en un sueño de siete años; tiempo que utiliza Ganondorf para sembrar caos en Hyrule. Link despierta ya adulto y se embarca en la ardua misión de reunir los poderes sacros para hacerle frente al temible Ganondorf, y finalmente vencerlo.

Un experimento

Zelda fue creado por Shigeru Miyamoto, mente maestra tras videojuegos como Mario, Donkey Kong y Pikmin, por nombrar algunos. En ese 1998, la consola Nintendo 64 probó ser más fuerte y capaz de lo que Miyamoto pronosticaba, y mucho de Ocarina tuvo que ser programado desde cero. “Nosotros no teníamos ninguna guía de cómo hacer las cosas. Cada aspecto del juego era un experimento para nosotros, cada día era juntarse a crear algo nuevo”, comentó a The Telegraph el desarrollador Eiji Aonuma.

Durante el desarrollo del juego, el equipo asistió a una coreografía donde un ninja rodaba por el piso esquivando a un samurai, siempre observando a su rival y sus movimientos. Esto inspiró la creación del sistema Z-Targeting: el jugador presiona el botón Z del control y la cámara se enfoca en un objeto junto a Link y todos sus movimientos, cual ninja y samurai. Esta mecánica ha sido replicada en decenas de juegos posteriores ya que les permite a los desarrolladores guiar la atención del jugador y que no se pierda en el juego.

El espíritu 3D aparece desde el inicio mismo: la primera mazmorra es un puzle enfocado a lo vertical donde los eventos del tercer piso resuelven el problema en el primero; avanzar requiere pensar de manera interconectada pisos y niveles. Hoy eso sonará mundano, pero en 1998 esta lógica fue completamente novedosa.

Ocarina of Time vendió un millón de copias antes de finalizar su semana de estreno, y desde Noviembre del ‘98 ha ganado decenas de premios internacionales que destacan su diseño interactivo, como un logro excepcional de ingeniería en software. Igualmente, según el Libro Guinness, es el juego más aclamado por la crítica de todos los tiempos.

“Hey, listen!”

Ocarina también ha dejado huella en la cultura popular. Los consejos de Navi sobre cómo vencer enemigos y cómo moverse en un espacio 3D resultaron fastidiosos para muchos jugadores, y WhatCulture rankeó a Navi como el personaje más odioso en los videojuegos. WatchMojo la puso en segundo lugar. A su vez, la cita “Hey, listen!” es recordada como una de las más odiosas en los videojuegos.

Un personaje unánimemente amado es la yegua Epona. Link y Epona se conocen en sus infancias, donde una canción les crea un vínculo especial. Ya en la adultez, Link y Epona salvan el rancho de la equino gracias a esta canción, convirtiéndose en aliados inseparables. La relación Link-Epona caló tan hondo entre los fans que en 2004 cuando The Legend of Zelda: Twilight Princess fue presentado en la conferencia E3 y Epona apareció en el tráiler, gente en la audiencia confesó soltar lágrimas.

La banda sonora es otro punto alto. Para Kōji Kondō, comprimir temas orquestados dentro del catridge de Nintendo 64 fue todo un desafío, y logró escribir y componer 82 temas para personajes, escenas puntuales y para el mundo abierto. Canciones como “Saria’s Song” y “Gerudo Valley” son himnos del mundo gamer.

Ocarina of Time es sin dudas un clásico de los videojuegos e incluso ha sido referenciado en series como Gravity Falls, My Little Pony, How I met your Mother y Rick and Morty. Imagine Dragons también interpretó música de Zelda junto a su compositor, Kōji Kondō. Incluso el fallecido actor Robin Williams bautizó a su hija Zelda en honor a la Princesa y ambos participaron en la campaña publicitaria del remake de Ocarina of Time el 2011, versión que tiene controles y contenido actualizado. En las propias palabras del actor: “es difícil distinguirlas. Ambas son muy mágicas”.

(Ilustración: Cuatas González) 

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