En 2002 un programa de talentos se tomó la pantalla chica y comenzó a ser parte de la tarde de muchos chilenos y chilenas. “Rojo, fama contra fama” marcó a una generación con sus romances, bailes y cahuines. Pero luego de seis años al aire, el querido programa llegó a su fin después de haber catapultado a la fama a una decena de artistas emergentes.

Por Ariadna Cifuentes Zúñiga

Foto por Andrea Valderrama Yevilao

En el año 2018 y a casi 16 años de su estreno, y después de un masivo casting digital en el que participaron más de 5.000 personas, “Rojo” volvió a las pantallas con su versión renovada con 24 nuevos rostros de orígenes variados y con nuevas historias para contar.

Desde el primer capítulo con el arduo proceso de casting, se notó que el programa se había reinventado, una mezcla entre lo antiguo y lo nuevo. Para esto, conservó los elementos esenciales: la capilla, las filas de eliminación, la figura del tío conductor y la icónica voz en off de Jaime Davagnino.

Para que el nuevo formato funcionara cambiaron la línea telefónica por Twitter e Instagram y le dieron a los televidentes la responsabilidad de ser un jurado más que desde la página web del programa, y para hacerlo aún más interesante, contrataron a seis de los antiguos participantes de “Rojo” para tomar el rol de coach.

El nuevo “Rojo” dedicó bastante tiempo a las historias de los participantes. Dentro de estas instancias contaron testimonios de bullying, discriminaciones racistas en el ámbito artístico, las dificultades de ser migrante (entre las dos temporadas, nueve integrantes han sido extranjeros) y la homofobia dentro de las familias. Es decir se le dio voz, en un programa familiar, a personas cuyas historias no tienen espacio en los medios hegemónicos.

A raíz de una pregunta de Yamna Lobos, Andrei Hadler contó que quería tener una cita con el bailarín Hernán Arcil y reveló que estaban en proceso de “conocerse”. De inmediato le preguntaron al bailarín si aceptaba tener una cita con Andrei, a lo que él respondió, visiblemente nervioso, que sí. (Cita que llegó cuando ellos ya cumplían dos meses de pololeo).

Hernán aprovechó la pantalla al día siguiente y expresó que sentía la responsabilidad de decir libremente lo que sentía por Andrei. “Cuando veía ‘Rojo’ yo siempre supe quién era (...) Mirar la televisión y no verte incluido es un problema que choca. Así que niños que están en su casa, no tengan miedo, habemos muchos como ustedes. Estamos aquí para apoyarnos y somos totalmente normales”, comentó Hernán el 14 de junio al aire por televisión nacional.

Hace diez años, “Rojo” inventaba relaciones para ocultar la sexualidad de sus participantes. Ahora entregó la total confianza para que dos jóvenes pudieran demostrar afecto sin miedo, situación que favoreció al programa debido a la gran fanaticada que la pareja tiene.

Sin embargo, esta exposición provocó que homofóbicos liderados por Marcela Aranda, denunciaran a TVN ante el CNTV por emitir un beso entre Hernán y Andrei. A pesar de esto, la pareja no ha dejado de expresar su amor tanto al aire como en RRSS. Andrei mencionó en el programa “¿Y qué pasó?” de Via X: “Yo no tengo por qué recatar mi felicidad por la opinión de una persona”.

Camila Benavides, participante de la segunda temporada de “Rojo, el color del talento”, también aprovechó la pantalla para salir del clóset. La bailarina temuquense contó que está en una relación con una mujer. Álvaro Escobar, el nuevo “tío conductor” le preguntó por qué había decidido anunciarlo, a lo que ella respondió: “no tengo por qué ocultarlo, si yo soy así y soy feliz, eso es parte de mi vida”.

Igualmente, María Jimena Pereyra coach de la primera temporada y jurado de la segunda, decidió hablar de su esfuerzo por ser madre junto a su esposa, Tania. Como la adopción homoparental no es posible en Chile, la pareja ha tenido que recurrir a costosos tratamientos de fertilización in vitro. El conductor aprovechó la oportunidad para decir que el Congreso debería estar a la altura en el tema, justamente cuando se había ingresado un cambio en la ley de adopción.

Durante los últimos años la sociedad chilena ha vivido un cambio a la hora de entender los estereotipos de género, siendo cada vez más las personas que se atreven a romperlos. Este cambio en los paradigmas también ha influido en las presentaciones de “Rojo”. En la primera temporada Hernán Arcil deslumbró al público con su presentación con tacones altos al son de “Crazy in love” de Beyoncé. En la misma temporada, Andrei Hadler se destacó por presentarse en varias ocasiones con una estética andrógina y por incluir representaciones de amor homosexual en sus puestas en escena. En la segunda temporada, Jhon Soto también se atrevió con un look andrógino al cantar “Toxic” de Britney Spears.

Es una combinación que lo convierte en el perfecto placer culpable: hay drama, hay cultura y también un poco de reality. El nuevo “Rojo” mantiene vivo el recuerdo de un programa que, hasta el día de hoy, forma parte del imaginario de una generación, y promete continuar marcando a las generaciones que hoy ven “El color del talento”.

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