Ubicada en la recientemente creada Región de Ñuble y luego de una tensa disputa con la comuna de San Fabián, la cuna de Violeta Parra en San Carlos recién en el año 2013 fue reconocida como lugar de origen de la cantautora. A pesar de la falta de interés y recursos por parte del municipio local, su casa actualmente es un museo iconográfico que resiste al centralismo.

 

Por Cristina Pino y Paula Rivera
Fotografía por Museo Violeta Parra

San Carlos es una comuna emplazada a 26 kilómetros de la ciudad de Chillán y hace algunos meses fue elegida como la capital provincial de la naciente XVI Región de Ñuble, pero en un futuro, otro hito que hará más conocida a esta localidad: el reconocimiento de esta comuna como el lugar de origen de una de las artistas más influyentes en la historia de Chile.

El Roble #521 es la dirección exacta de la casa de Violeta Parra, actualmente funciona como un museo iconográfico, luego de haber sorteado tres etapas de reconstrucción financiadas principalmente por el Estado. No obstante, este museo no cuenta con mayor difusión ni apoyo como para ser conocida y visitada por los turistas.

Para los vecinos de la comuna, "San Carlos no ha logrado estrechar lazos con la Fundación Museo Violeta Parra o, más bien, la fundación no ha logrado un acercamiento con San Carlos”, señala Luis Humberto Navarrete, encargado de la Dirección de Cultura de la Corporación Visión Ciudadana.

La casa en cuestión fue comprada por el ayuntamiento de Baena en España, un pequeño poblado de donde es originario el fundador de San Carlos y a fines de los noventa cedieron la casa y su administración al Municipio de San Carlos. De este modo, todo lo que sucede en relación a la gestión y actividades del museo está en manos de la actual alcaldía de Hugo Gebrie (RN).

El domicilio que data del año 1880 fue convertido en museo iconográfico recién en agosto del 2016. “El municipio administró siempre la casa y apuesta por un tipo de museo bien particular. No tiene nada de la Violeta, no encuentras nada de cosas físicas de ella, hay un par de fotografías, algunos libros, un acta de nacimiento, algunos poemas, dibujos y sólo cosas así”, critica Navarrete.

Conocido por sus cercanos como "Kako", este hombre complementa sus labores de activista cultural por el legado de la Viole trabajando como locutor en una emisora de radio local. Este oficio le permite moverse por distintos puntos del país dando charlas sobre la vida y obra de la folclorista.

Navarrete, al igual que Violeta, es nacido y criado en esta localidad. A la hora de relatar sus infinitos esfuerzos para la difusión de su legado, la pasión se vuelve una constante en cada palabra con la que pretende dar cuenta de la artista chilena que tanto aprecia. “Lamentablemente, el valor de su figura no ha sido dimensionado. No hay una apuesta en querer hacer más y mejores actividades para la gente”, comenta Luis al referirse a las iniciativas creadas para la celebración de los 100 años de su natalicio.

Hoy, el museo es sede para múltiples talleres y charlas que exclusivamente tienen difusión por medio de su página en Facebook. Con desgano, Luis Humberto narra cómo la casa se ha visto afectada por la carencia de recursos. Para él, la falta interés por parte de la Fundación Violeta Parra, en especial de la familia Cereceda-Parra, así como también la ausencia del municipio son los principales responsables del olvido de este sitio como lugar patrimonial.

Es de esperar que el centenario de Violeta conlleve a que se le otorgue al lugar la atención y reconocimiento que merece. Según el activista “hasta ahora ellos no han tenido mucha actividad porque asumieron que iban a tener una cantidad importante de recursos para poder celebrar los 100 años. Entendían que San Carlos iba a ser una referencia importante para la celebración pero hasta ahora no ha pasado nada".

En las charlas y actividades organizadas por Luis, este hombre siempre apunta a realzar a Violeta como la figura artística más importante de Chile. Pues, para él “esta mujer dedicó su vida a buscar y desarrollar el chilenismo en toda su expresión”. Y eso es algo que lo identifica profundamente con el trabajo que desempeña en su territorio.

La labor de Kako da cuenta de cómo el alma de Violeta se encuentra en todas y todos. Son esas personas anónimas quienes, a través de la autogestión y creatividad, aportan con pasión para hacer frente al olvido y la invisibilización de esta artista, su legado y comuna.

Frente a este panorama, cabe preguntarse por qué el Museo Violeta Parra ubicado en Avenida Vicuña Mackenna #37 (Santiago) es constantemente difundido y cuenta con el apoyo de la familia Cereceda-Parra. ¿Qué ocurre con San Carlos? ¿Por qué el turismo sólo tiene domicilio en la capital? ¿La memoria puede avanzar más allá del centralismo? Finalmente, sólo Luis y los vecinos de esta comuna sabrán la respuesta para reapropiarse y defender la figura de la Viole ante el olvido.   

 PUBLICADO EN RBP #83 SEPTIEMBRE - OCTUBRE

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