Dándole más énfasis al rol político del vestuario, la organización propone consolidar a la moda como un campo de estudio capaz de establecer nuevos discursos y motores de lucha social en torno al cuerpo, el feminismo, el género y la cultura. En el Entretecho de esta edición te invitamos a cuestionar algo tan cotidiano como vestirse.

Por Paz Calquín y César H. Navarro
Foto por Colectivo Malvestidas

La moda se posiciona usualmente como algo frívolo. Sin embargo, al detenerse y mirar analíticamente el vestuario, podemos reconocer que en ella se articulan y expresan un sinfín de opresiones, roles sociales, violencias y un estado cultural determinado. 

Nuestro cuerpo, al que vestimos día a día según gustos o comodidad, comunica una historia determinada según la prenda. Le hablamos a la gente -y para bien o mal- esto dice a qué nos dedicamos, quiénes somos, qué sentimos, nuestro nivel socioeconómico, entre muchas otras cosas. La ropa es importante porque con ella nos definimos, nos caracterizan y nos proyectamos al mundo.  

Tamara Poblete y Loreto Martínez, son dos diseñadoras y profesoras de la Universidad de Chile. Ambas levantaron el Colectivo Malvestidas, que nace del deseo y la inquietud de proponer discursos y ser un espacio de diálogo para la moda desde una perspectiva anti-patriarcal y latinoamericana, queriendo “proyectarse activamente como un alero para las voces disidentes dentro del mundo de la moda”, según explican en su página web. 

La organización ha despertado el interés entre mujeres, jóvenes y personas de la diversidad sexual, además de sociólogos, diseñadores y profesionales del rubro de las ciencias sociales. Algunas personas que han trabajado con ellas son la socióloga Maria Emilia Tijoux, el biólogo y activista de la disidencia sexual, Jorge Díaz y también las diseñadoras e investigadoras Lucía Cuba y Pía Montalva.

                 

Tamara Poblete (izquierda) y Loreto Martínez (derecho), creadoras Colectivo Malvestidas. Fotografías: Constanza Valderrama

La ropa es política 

Desde la vinculación cuerpo-moda, Malvestidas plantea eliminar la relación del vestuario como objeto comercial y de entretenimiento para darle énfasis a la función política, cultural y territorial que posee, extendiendo el sentido del vestuario y la moda para pensarnos colectivamente. 

El poder y la moda son inseparables a lo largo de la historia. La ropa ha sido usada como herramienta de segregación y opresión racial, económica y de género. Ejemplos de esto son el corsé, la imposición de uniformes de “servidumbre” o el burka en medio oriente. Asimismo, ha sido elemento de liberación y cambio, siendo un claro ejemplo la rebelión de falda, a minifalda o pantalón; o el movimiento hippie que cuestionó la institucionalidad con ropa de materiales naturales y siluetas no rígidas.

Es importante tomar conciencia del rol del vestuario, debido a que podemos transformarla en un lienzo de protesta llamativo y cotidiano. En esa línea, Malvestidas levantó el taller “¡Arriba los jumpers! Empoderamiento creativo del uniforme como pancarta” dirigido a estudiantes secundarias de liceos municipales.

El uniforme es algo que se nos impone y nos distingue por roles binarios y nivel socioeconómico. El jumper por su estructura limita el movimiento del cuerpo femenino frente al masculino, teniendo injerencia desde los primeros juegos entorpeciendo el desarrollo psicomotor temprano, manteniendo la brecha de inequidad entre hombres y mujeres. 

Sin embargo, durante cinco sesiones las estudiantes reflexionaron y tomaron al jumper como una poderosa materialidad capaz de extender y definir discursos de lucha sobre el género, la educación, la diversidad sexual y el aborto. Sobre las conclusiones de la actividad, Tamara y Loreto comentan: “El taller nos reveló que utilizar una prenda tan cotidiana como el jumper puede ser una forma potencialmente poderosa para involucrar y extender la discusión sobre la vestimenta como dispositivo performativo y político entre gente más joven”.

Moda desobediente

En junio de 2017 el colectivo organizó el primer encuentro internacional sobre prácticas críticas llamado “Moda Desobediente”. Con sede en Chile y con repercusión global, la instancia llevó a reflexionar la relación entre moda-poder y a cuestionar el alcance del vestuario en la cultura contemporánea. El objetivo principal del encuentro fue abrir a nivel latinoamericano el fenómeno sociocultural de la moda como un potencial campo de estudio.

Afiche "Malvestidas". Fotografía: Constanza Valderrama

Al evento asistieron expertos de toda América Latina, entablando el diálogo desde la sociología y el feminismo sobre los Cuerpos migrantes: vestimenta y negritud en Chile; Performatividad a partir del vestuario en el activismo por la disidencia sexual; Vestimenta y violencia política en Chile durante dictadura; Resistencia y vestimenta tradicional indígena en México, entre otros. 

A futuro, Malvestidas planea replicar el taller para más secundarias en un importante centro cultural santiaguino. Para 2018 ya están organizando el segundo encuentro internacional, esta vez en torno a moda y fealdad. “Hay que empujar los límites de lo que la moda puede ser y hacer” concluyen Tamara y Loreto.

Para conocer más de su trabajo revisa su página web www.modadesobediente.com 

 

 

 

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