A pesar de que la Corte Suprema ya dio luz verde al proyecto, la vocera de la organización Gicella Saldivia, explica por qué la comunidad sigue oponiéndose a esta instalación energética, y cómo ésta afectará al turismo y los ecosistemas del lugar.

Por Christopher Jerez Pinto

A fines de junio de 2018 se conoció el rechazo de la Corte Suprema a la reclamación que buscaba detener la construcción del Parque Eólico Chiloé en Ancud. Desde ese momento se dio luz verde al asentamiento de un proyecto que, según las organizaciones, viene a afectar los paisajes turísticos y la vida silvestre de la zona.

En específico, el proyecto de capitales chileno-suecos busca emplazar 42 aerogeneradores de 120 metros de altura y una línea de transmisión de 20 kilómetros de largo y 40 metros de ancho en uno de los principales destinos de turismo sostenible y comunitario de la región de Los Lagos. Este lugar fue reconocido por la guía de viajes, LonelyPlanet, como el tercer mejor destino turístico del mundo gracias a su belleza escénica, rica biodiversidad y cultura milenaria.

La construcción de este parque eólico generaría riesgos en distintos territorios como la Reserva Marina de Pullinque, los islotes de Puñihuil, la Playa Mar Brava, el Humedal de Quilo y las Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (AMERB).

Salvemos Mar Brava nació en 2014 en rechazo a este proyecto energético, conformado por operadores turísticos, pescadores artesanales y organizaciones civiles. Hoy, con las obras aprobadas, Gicella Saldivia, vocera de la agrupación mantiene el rechazo a la obra.

- ¿Por qué dicen que no a este parque eólico?

- El problema es que se pretende instalar en una playa al noroeste de Ancud donde hace varios años se encuentra un proyecto de desarrollo en torno al turismo de recursos naturales. Estamos oponiéndonos a este proyecto particularmente por la ubicación que han elegido. Siendo una playa y una zona de humedales, de áreas protegidas, hay una zona libre de casas también. Es una zona de tránsito de aves migratorias. Entonces se concentran muchos aspectos que hacen que este lugar no sea el adecuado para una industria energética.

- ¿Cómo su construcción afectaría a la comunidad de Ancud?

- En el aspecto socioeconómico, principalmente porque el turismo es el eje de desarrollo local, porque la playa Mar Brava está muy cerca de los islotes de Puñihuil, que es uno de los atractivos turísticos más importantes de la comuna. Es el que más visitas atrae anualmente. Este proyecto hace que se contamine visualmente una de las playas más atractivas del lugar. Y obviamente está la amenaza por el desarrollo de las actividades turísticas que se están emprendiendo en la zona. Cada año se van sumando más emprendimientos en torno al turismo de intereses especiales, como es la observación de aves, por ejemplo.

Saldivia agrega que “hay unos sitios arqueológicos que están declarados en el proyecto. Hay 18 sitios identificados en la zona donde se instalaría el proyecto. Sumado a eso, existe en ese mismo lugar el sitio Puente Quilo, que es un hallazgo que data de más de 6 mil años de antigüedad y es uno de los hitos más importantes de la comuna".

- ¿Existió consulta ciudadana para este proyecto? ¿La pidieron como movimiento?

- La verdad es que nosotros no hemos exigido la consulta ciudadana, en una conversación con el actual alcalde Carlos Gómez salió dentro de la discusión como una de las propuestas, pero no lo hemos exigido. No es el punto que más nos interesa, porque creemos que si la ciudadanía no está realmente informada no es viable hacer una consulta. Acá el tema pasa principalmente por desinformación, porque estos proyectos presentan una información que no es real y se genera expectativas de más trabajos.

¿Qué formas de manifestación han probado?

- La última acción fue hace unas seis semanas. Fue una audiencia pública donde expusimos el actual alcalde los problemas que genera este proyecto, a decirle por qué genera tantos conflictos. Ahí logramos que el consejo municipal y el alcalde ratificaran su postura de desacuerdo con la ubicación del proyecto, que es mucho más de lo que habíamos logrado con los alcaldes anteriores, porque este proceso lleva siete años y hemos trabajado con tres alcaldes.

¿Se ha hablado de la reubicación del proyecto?

- La verdad es que no, porque nosotros como movimiento nunca hemos pensado en reubicar el proyecto, porque sería riesgoso y generaría más división dentro de la comunidad que nosotros propusiéramos otro lugar. No somos nosotros los que producen energía ni generamos proyectos de producción energética, así que es la empresa que tiene que encontrar un lugar donde genere el menor impacto posible.

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