En cuarto básico nos enseñaron el ciclo del agua donde las nubes se condensan, llueve y se crean los ríos. Esos ríos los usamos y el resto va al mar. Pero en Chile, ese “usamos” tiene una interesante vuelta que vale la pena revisar. Hay una pugna entre las esferas económicas y el resto del país respecto a cuál debe ser la prioridad de uso del agua: ¿Minería? ¿Medioambiente? ¿Desagüe? ¿Vida? ¿Economía? Esta es la Mota Verde.

Por Javier Æøå y Lucas De La Fuente
Fotografías por María Teresa Reyes y Archivo El Mostrador

Desde la dictadura que el agua en Chile es regulada por el Código de Aguas, el cual declara que cualquier persona u organización tiene la facultad legal de usar el agua gracias a los Derechos de Aprovechamiento de Aguas (DAA). La Dirección General de Aguas (DGA) otorga los derechos y no se le puede negar a nadie, salvo que toda el agua del río ya haya sido entregada.

El dueño de un derecho tiene el total control de su agua y, en un país tan agrícola y minero como el nuestro, el producir tiene una prioridad mucho mayor que un uso amigable con las comunidades río abajo o el medioambiente. El agua en Chile se transforma así en un bien, en un recurso económico. Que el agua sea un bien de consumo genera una siniestra consecuencia: el mercado de aguas.

José Miguel Valdés, ingeniero en Recursos Naturales, advierte que cuando no dan más DAAs es porque simplemente el río no tiene más agua y la única forma de adquirir uno es arrendarlo o comprarlo a otro privado. Ejemplo de este negocio es que en Río Bueno se pueden cancelar hasta $25 millones de dólares por 100 m³/seg.

Valdés, además critica la medición de los DAA. Estos se calculan en litros de agua por segundo, sin considerar la realidad anual del cauce (una sequía, por ejemplo) o las necesidades de gente río abajo.

Hace unos años, Pucón compró algunos de estos DAA como “uso estético” porque la belleza escénica es parte vital de la economía local. Lamentablemente, la estética no cuenta como un uso productivo para la DGA, y forzaron al municipio a pagar una patente de no-uso. Al efectuarse un no pago, el 2015 esta zona fue amenazada con el remate de los derechos para saldar la millonaria deuda.

¡No hay agua!

Todas las regiones al norte de Talca tienen más DAA otorgados que agua en sus ríos. Es decir, casi 13 millones de personas vivimos en zonas donde no hay suficiente agua para toda la demanda económica, doméstica y ecosistémica que se requiere.

El sur de Chile ya está experimentando algunos problemas. Se calcula que en la Araucanía más de 400 mil personas no tienen acceso al agua potable debido a la “competencia” que existe entre ellas y las empresas forestales. Como la constitución asegura el derecho de las personas a realizar actividades económicas, se vuelve complejo para las comunidades el poder exigir agua porque vivir es un uso “no productivo”.

Durante una década, en Petorca la DGA declaró estados de escasez hídricos más y más severos. Al mismo tiempo, empresarios y políticos mantuvieron y exigieron sus DAA históricos. En 2014 se alcanzó el grado de mayor tensión en la comuna, cuando se exigió revocarle los derechos a Edmundo Pérez Yoma, ex-Ministro de Frei y Bachelet, al notar la extracción ilegal que realizó en la cuenca.

El ingeniero de recursos naturales, agrega que en los casos del uso y consumo de agua -como agricultura- es más fácil notar irregularidades y ver el marco legal vigente, pero donde el agua es usada y luego devuelta -como Alto Maipo- existen más nebulosas legales que hacen aún más complejo el escenario.

¿Qué podemos hacer?

El académico de la Facultad de Ciencias Agronómicas, Rodrigo Fuster, propuso la creación del Banco de Aguas para Copiapó. En términos simples, el banco es una democratización del uso del agua subterránea que nutre los valles de Copiapó, donde cada usuario tendrá acceso a información transparentada y más rapidez en los trámites relacionados al consumo del agua.

Por su parte, Ángela Bravo, ingeniera en recursos naturales, propone un manejo sustentable en la VI región a través de la tecnificación del riego y la mejora al acceso de la información. La especialista espera que su idea pueda convertirse en un insumo para que los agricultores estén más empoderados respecto a su propia agua.

Otro punto relevante es la reforma al Código de Aguas. Esta normativa llegó al Senado a fines del 2016 y busca que el uso humano y doméstico se pongan como las principales funciones del agua. En ese sentido, la Dirección General de Aguas (DGA) deberá modificar y proteger el agua para vivir antes que la usada para producir. Sonará obvio, pero hoy la legislación no lo garantiza esta tipificación del consumo.  

Porque cuando el recurso escasea, peligra la economía, la agricultura, y la vida misma, así que siempre podemos ayudar cerrando la llave y solucionando las goteras.

Publicado en RBP #80 Marzo 2017

Acerca del Autor

Bello Público

Más artículos de este autor.

Comparte lo que lees

  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • Oh... que veo harto con los ojos abiertos Leer más
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10

Instagram @bellopublico