Quizás suena lógico y hasta halagador decir que “detrás de un gran hombre existe una gran mujer” y que por consiguiente detrás de un gran presidente, una gran primera dama, pero esta “visibilización” de la mujer ¿está libre de machismo o como muchas otras cosas, se sustenta en él?

Por Emilia Moya Caro 

Fotos por Agencia Uno

A pesar de que también existe el título de primer caballero otorgado al marido de una presidenta, el término no es ampliamente conocido y si lo aplicamos en Chile, nunca se ha llevado a la práctica pues los dos gobiernos liderados por una mujer corresponden a Verónica Michelle Bachelet Jeria: soltera.

¿Cuál es el verdadero rol de la primera dama? Debe ocuparse de las labores sociales y ser la acompañante de su marido, quien ejerce el poder público más importante del país, además de estar expuesta a ser juzgada por sus decisiones, relaciones amorosas pasadas y, sobre todo, por sus características físicas.

Igualmente, está obligada a reunir características que sean valoradas en una mujer política para la mayor cantidad de personas, no por nada está representando la visibilización de lo femenino en lo político, siempre por medio de su marido porque al parecer lo necesita, ya que, su nombre y reconocimiento estarían ligados al cargo de él. En cambio, los pocos primeros caballeros que existen, según el diario El Clarín; “no quieren el protagonismo de algunas primeras damas” son “discretos, centrados en sus negocios o actividades académicas” pues esas deben ser características sociales de un hombre.

El concepto de primera dama comenzó a utilizarse tras la fundación de Estados Unidos, por lo tanto, desde esa época las mujeres en política han tenido ese rol: acompañante. Con el correr de los años ocurrió lo que durante siglos pareció una locura: las mujeres pudieron ejercer cargos políticos autónomos, sin depender de su relación con un hombre y se vieron en la necesidad de combinar todo lo que implica ser mujer con el poder necesario para liderar un país. Esta premisa como “necesidad” suena hasta absurda en presidentes hombres, pues en ellos el poder está ligado a su esencia “masculina”.

Por esto no es de extrañar que muchas presidentas o jefas de estado sean mencionadas con apodos referidos a su pragmatismo y fortaleza como mandatarias. No es de extrañar porque socialmente lo femenino no debiese estar enlazado a lo racional, por lo tanto, quienes tienen esa característica merecen un sobrenombre que lo evidencie. En Noruega, Erna Solberg es conocida como Erna de hierro, Ángela Merkel en Alemania ostenta el alias de la dama de hierro, entre otras mujeres en la política que al igual que Margaret Thatcher, la mandataria más conocida por esta metáfora metálica, actuaron con determinación en sus labores en el gobierno.

Tal como algunas presidentas han obtenido apodos en base a su poder de decisión, muchas primeras damas han sido noticia por su belleza, edad en relación al presidente, relaciones pasadas y el cumplimiento de sus roles femeninos; independiente de las grandes y relevantes obras que hayan existido bajo su cargo, ya que, al parecer lo más importante siempre será lo estético.

Michelle Obama dedicó sus años como primera dama a temas de salud; se concentró fuertemente en los niños y niñas y su acceso a la comida saludable, en el ejercicio y la concientización de la buena alimentación en su país, acción no menor considerando que Estados Unidos ocupa el segundo lugar mundial en obesidad infantil. Pese a esto, la prensa se refiere mayormente a Michelle como “una mujer sonriente y comprometida, tanto con su pueblo como al momento de ser el respaldo en las decisiones del presidente”.

 

 

Algo similar sucede en Chile con la ex y próxima primera dama Cecilia Morel, quien cada vez que aparece en la prensa es para respaldar, defender o hablar sobre Sebastián Piñera, para los medios “Elige vivir sano” es una nimiedad frente a sus palabras hacia su marido.

Carla Bruni, primera dama de Francia entre 2008 y 2012, se comprometió en la lucha contra el sida, una importante labor considerando que entre 2003 y 2009 Francia tuvo un aumento considerable en la cantidad de personas que murieron por esta enfermedad, pero esto es irrelevante pues Bruni, antes de ser primera dama fue modelo y lo que importa es “La ‘escandalosa’ biografía de Carla Bruni y su colección de ex” o “la 'top model' que jugó a ser primera dama”.

La feminista y política paraguaya Lilian Soto afirma que la eliminación del cargo de primera dama conllevaría al mismo tiempo a terminar con “uno de los símbolos que sustentan la idea de que sólo los hombres pueden ser presidentes del país” y pese a la existencia del término primer caballero, mientras se sigan difundiendo los estudios y la discreción estos versus la belleza y vida amorosa de las primeras damas, la premisa de Soto seguirá vigente.

 

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