En el marco de las álgidas movilizaciones del 2018, surgió la Brígida Otaku Antifascista, un proyecto con un método de protesta ligado a las redes sociales y muy acorde a los tiempos digitales. Fanáticos del animé y duros opositores a la extrema derecha, acá nos cuentan sobre sus convicciones y nuevas formas de manifestación.

Por Christopher Jerez Pinto

A inicios de 2018, en medio de un cotidiano viaje en micro y de cara a las movilizaciones que se tomaron el primer semestre, dos amigos fanáticos de la animación japonesa decidieron mezclar su pasión con el combate contra el fascismo a través de la elaboración de memes protagonizados por famosos personajes de animé.

En abril publicaron su primera imagen, la que muestra a Kaneki de la serie Tokyo Ghoul, y que no tardó en viralizarse entre fans y no fans de este tipo de producciones. Hoy, con casi 23 mil seguidores en Facebook y más de mil seguidores en Instagram, difunden contenido contrainformativo de forma periódica.

En la RBP conversamos con los creadores de este proyecto, Shukaku y Kurama, quienes prefirieron mantener sus identidades reales en secreto. Aquí hablan sobre su proceso creativo, el actual panorama de la política chilena, la avanzada del fascismo en Latinoamérica y otros temas.

 

Fascismo a la chilena

En las últimas elecciones presidenciales, el candidato de la extrema derecha, José Antonio Kast logró conseguir un 8% de los votos. Sumado a anteriores acciones como el arribo del “Bus del odio” en 2017 o las mujeres apuñaladas en la última marcha pro aborto, la intolerancia parece estar mostrando más que las narices.

- ¿Cómo ven la avanzada del fascismo en nuestro país?

- Kurama: Yo lo veo desde un origen donde un sector político no ha hecho bien el trabajo. Creo que la izquierda en este momento debe posicionarse desde un sector crítico y de trabajo. Hay que reconocer los errores, las tácticas que no han funcionado, a qué preguntas no se ha podido dar respuesta, que va muy de la mano con el desencanto de la política.

“Hace poco hubo un paro por la marcha de la CUT y una jornada de reflexión en la universidad, y por carrera había súper poca gente participando, sólo gente militante o con cargos, ¿ha habido alguna autocrítica desde esa izquierda? No hay que dejar de trabajar. Hay que combatir el fascismo, sacarlo de los espacios, pero a la vez ser capaz de responder las preguntas que se generan respecto a esto. No generar un ellos y un nosotros, una brecha que al final desconozca de dónde nace todo”, profundiza Kurama.

- Shukaku: Creo que hay que pensar más allá del lloriqueo, y también ver las estrategias que ha usado la derecha, que son aprovechar los medios de comunicación, la desinformación y la ignorancia. He estado leyendo harto sobre el proceso de las fake news y para la victoria de Bolsonaro en Twitter había un tránsito continuo de cosas que eran falsas. Como que Haddad quería legalizar la pedofilia o que había abusado de una mujer.

Para ejemplificar esto, Shukaku se refiere al debate de Camila Flores (RN) y José Antonio Kast (AR) contra Daniel Jadue (PC) y Gonzalo Winter (MA) hace unas semanas en Mentiras Verdaderas de La Red. “Jadue y Winter hablaron con cifras, hablaron con racionalidad, pusieron en palestra temas importantes, pero al final del debate, mayoritariamente -por un 3%- el apoyo fue para el par de pelagatos de la derecha. Entonces, al parecer hay una parte de la población que no quiere racionalidad, que quiere escuchar lo que quiere escuchar. La izquierda no se ha preocupado de ese tipo de populismo, de combatir la posverdad, el tránsito de verdades falsas”, indica.

- ¿Qué opinan de JAK y de qué los medios lo mantengan tanto en la palestra?

- S: A la gente le gusta el morbo po', el hueón se tira un peo y The Clinic saca una noticia.

- K: Yo creo que apunta a cierto cierre que ha tenido la izquierda, que fue como el primer nicho del que JAK se afirmó para ir ganando espacio, que al final se vuelve un fenómeno que se va de las manos, simplemente por un show mediático. En el fondo, tuvimos una debilidad que aprovechó para meterse y ahora va incrementando por esa estrategia del morbo y por apelar a sectores netamente irracionales.

- ¿Creen que pueda ser presidente?

- S: No creo que estemos tan cagaos. La gente habla de que Brasil con Bolsonaro es un síntoma de que en Chile se viene Kast, y la verdad es que allá hay casos puntales para eso: el Lava Jato, la condena a Lula, las acusaciones contra Dilma. El mismo Brasil que hace menos de un año había matado a Marielle Franco, no se arrugo en escoger a Bolsonaro. Además, desde 2003 tienen la tasa de asesinatos LGBTI más grande de Latinoamérica y es un país donde el evangelismo es mucho más fuerte. Entonces decir que se viene Kast, no creo, no estamos tan pa la cagá.

- K: Yo creo que hay un personaje que es el seguidor de Kast, ese que te responde comentarios en Facebook de forma burlesca, que se cree sarcástico y se valida en esta postura pseudo disidente, pero es una construcción minoritaria. Sólo temo que apela a sectores como los evangélicos que en términos demográficos es súper grande. 

 

(Fotografía: Patricio Contreras M.)

Desmitificando al otaku facho

- ¿De dónde creen que viene la cercanía entre la comunidad otaku y la extrema derecha?

- K: Yo creo que viene de un elitismo cultural, ahora con una compañera estamos trabajando en el Frente Metalero Antifascista donde pasan problemáticas comunes, que al final replican las estrategias del capitalismo, oprimir al otro. Pasa en el metal con esta cuestión de ser true metalero y tratar al otro de “posser”, y pasa en el mundo otaku. Creo que es una ridiculez, pensando que de hecho es un grupo al que se le suele atacar, muchas veces le hacen bullying en el colegio. Entonces seguir replicando eso internamente es un desastre, y es lo que da pie a que haya gente all right o tendencias similares dentro de la comunidad otaku.

- ¿Tendrá algo que ver con el contenido violento o sexista que muchas veces tienen los animé?

- S: Yo creo que no. Yo creo que el otaku promedio en una sociedad capitalista es por defecto un consumidor. Alguien que consume cultura japonesa, alguien que perpetúa un sistema de mercado consumiendo y sintiéndose satisfecho consumiendo ese exotismo en el perfil de una persona individualista.

- K: Y en ese consumo hay temas como las lolis o la sexualización de menores, algo que estamos totalmente en contra, sabemos que hay un sector otaku que consume esto, pero a la vez no podemos globalizar. Por ejemplo, si tu analizas un animé como Naruto, ves que el tercer Hokage se sacrifica por la aldea, en Hunter X ves el sacrificio por tu grupo de amigos. Creo que sería cerrarse mucho creer que la violencia en el animé provoca esto.

- Convocaron a la marcha antifascista de hace unas semanas, ¿qué sensación les dejó la marcha de los evangélicos?, que fue súper violenta.

- K: Lo que pasó ahí no fue nada nuevo bajo el sol, en el sentido de que nos demuestra que el Estado está avalando con fuerzas policiales el actuar de un grupo fascista. Ver una imagen de un integrante del Movimiento Social Patriota, armado con un palo atacando gente y al lado un paco defendiéndolo, eso solo refuerza que la yuta no está de nuestro lado y nunca esperamos que estuviera, aunque suene triste.

- ¿Les llegan muchos trolleos o puteadas por su postura?

- S: No los pescamos mucho la verdad.

- K: También depende del caso, no te niego que está esa satisfacción de responder comentarios muy estúpidos, pero en general no pescamos mucho, porque el objetivo es lograr difusión.

 

Criticar el sistema desde el animé

Según los jóvenes, la interseccionalidad y relación con otras luchas ha sido un elemento clave en su método de protesta. “Mi placer culpable es hacer memes en mapudungún. Domino la lengua, entonces cuando puedo, convino hueás otaku con eso, como una muestra de anticolonialismo”, explica Shukaku.

Sobre sus personajes favoritos para trabajar mencionan a Naruto, Noragami, Leorio de Hunter X y a Kaneki de Tokyo Ghoul. Este último fue el que usaron en los memes contrainformativos en rechazo al grupo evangélico “Águilas de Jesús” y su irrupción en las universidades.

- ¿Podrían recomendar algún animé a nuestros lectores?

- S: Yo recomiendo una película japonesa que no es de anime, se llama Oru Obi, sobre artes marciales. Me gusta mucho porque los actores son karatekas de verdad y porque se puede hacer una lectura antimilitarista y antiimperialista incluso.

- K: Tengo un imperativo moral que me dice que Naruto sí o sí es mi primera recomendación a alguien que nunca ha visto animé. Pero desempolvando el baúl, yo recomiendo Psycho Pass, por su contenido de critica al sistema, que te dice que es un error muy básico creer que el sistema funciona perfectamente.

-¿Cuáles son sus pretensiones con el proyecto?

- K: Expandirnos, en el sentido de romper ese estigma del otaku facho, y seguir ampliándonos dentro de los medios. Hace poco supimos que había un Twitter que no éramos nosotros, pero ahora estamos trabajando con ellos. Trabajar más el tema de la propaganda, salir a las calles, trabajar con más gente.

 

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