Son fundamentales dentro del funcionamiento de un supermercado y no se puede imaginar el retail sin sus servicios. A pesar de esto, los empaquetadores no cuentan con seguros laborales ni adecuada representación frente a sus empresas.

Por Gianluca Parrini y Yenniffer Salas
Foto por Camila Pérez Soto

El martes 4 de septiembre de este año la juez de letras de La Serena, Ximena López, falló a favor de la empaquetadora de supermercado, Fabiola Órdenes, quien demandó a Cencosud por tres millones de pesos tras un despido injustificado del Santa Isabel de Coquimbo, su lugar de trabajo por cuatro años.

Fabiola fue despedida por el subgerente del supermercado, siendo el encargado de empaques quien se lo comunicó. La causa fue una discusión con una clienta molesta por encontrarla conversando con una compañera, por lo cual alertó de la situación a una supervisora. Luego de quedar prácticamente sin pan ni pedazo tras años de labor, la estudiante optó por llevar su caso a juicio junto a la abogada especialista en derecho civil Nicole Layera.

La defensora recuerda de ese litigio que la posición inicial de la empresa fue negar que había una relación laboral directa con la empaquetadora, esto con sustento en que no existía un contrato. Layera explica que aunque la causa era difícil pudieron llevarla a cabo, ya el documento “es solo una prueba más de tantas otras que pudimos presentar, como testigos y conversaciones que dejaban claro que ella se desempeñaba en el supermercado”.

Además, apunta que es determinante en la existencia de este vínculo una relación de subordinación, la cual fue probada “al demostrar que Fabiola no solo cumplía órdenes que venían del personal interno, sino que tenía horarios rígidos de entrada y salida, usaba el uniforme que le pedían y todo esto lo hacía dentro del establecimiento”, comenta la defensora.

Las dos grandes grupos que dominan el rubro de propineros son Unidos en Red y Grupo de Empaques Universitarios. Se dedican absolutamente a la gestión de horarios y de admisión. La primera trabaja con Santa Isabel y Tottus, mientras que el segundo es un grupo auto-coordinado por los mismos empaques, trabajando para hipermercados Jumbo. Cabe destacar que en caso de juicio o problemas relacionados, no los representan legalmente.

Las condiciones a cumplir (por defecto) y para entender el rubro de los empaques es: turnos de tres horas y media, horarios flexibles a elegir y buenas propinas (casi 15 mil pesos por turno, seis veces al mes). Por otro lado, hay que acatar el sistema de jerarquías internas del supermercado, códigos estrictos de vestimenta y acostumbrarse a los privilegios de la gente que lleva más tiempo, además de no tener organizaciones de representación ni seguros laborales.

En un supermercado Líder de la zona oriente de la capital conversamos con las estudiantes universitarias A. O. y N. R. quienes prefieren preservar su identidad. Nos comentan que si llegasen a incurrir en faltas, el encargado o coordinador las va contabilizando y pueden llegar a sanciones de varios días sin poder optar a turnos.  

Por el lado del Grupo de Empaques Universitarios vinculados al supermercado Jumbo, nos encontramos a J. M. quien trabaja desde el año 2014 en la sucursal del Portal Ñuñoa y asume que le gusta su empleo, pero considera que los empleados del supermercado son demasiado explícitos al mandar a los empaques: “Somos mandados por cajeros, por coordinadores de caja, encargados de local y toda la administración. A su vez, los encargados son mandados por jefes y control de cajas”.

Para la abogada, la situación de las y los empaques es crítica, partiendo por su falta de garantías laborales. Sin embargo, afirma que el Código del Trabajo ampara estas situaciones: “Cuando no hay un contrato escrito se presume que lo que dice el trabajador son las estipulaciones del contrato. Por ejemplo, si el trabajador dice que gana un millón de pesos, se presume que esa era su renta y al empleador le toca comprobar si es cierto o no. El que no tengan contrato o contrato escrito no tiene relevancia”.

La leguleya concluye valorando el caso que llevaron a cabo, que para ella es muy significativo: “Ojalá marque un precedente para que se deje de mirar en menos al hecho de ser empaquetador. Aunque no tengan contrato, es necesario que al menos se les otorguen seguros, más allá de que sigan recibiendo sus propinas. No tienen menos derecho que los demás trabajadores”. 

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