“Yo quiero estudiar, yo quiero estudiar, pa’ no ser fuerza especial”.
Lo escucho en todas las marchas, desde que era secundaria. Se me encoge el corazón porque pienso en mi papá y en las conversaciones en las que una y otra vez me recalcaba la importancia de ir a la universidad, y por sobre todo, tener un trabajo que a uno le guste.

Nacer y criarse en cualquier lugar que no sea Santiago obliga a sus habitantes a moverse dentro de las pocas oportunidades que tienen. Esta situación se acentúa más en los extremos de Chile y está provocando que perdamos nuestra cultura a cambio del incierto sueño de un mejor vivir.

Comparte lo que lees

  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • Oh... que veo harto con los ojos abiertos Leer más
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10

Instagram @bellopublico