La violencia de género es una práctica enraizada en la sociedad chilena. El machismo, el acoso, los abusos sexuales y las violaciones que ocurren día a día son muestra clara de esta situación.  Tras la explosión y visibilización de varios casos en la Casa de Bello, la pregunta es una sola: ¿cómo ha sido el actuar de una universidad que dice tocar todas las verdades?

Por Iván Catalán, C.S. San Martín y Javiera López

Durante varios meses la facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile protagonizó la lucha en contra de una serie de casos de acoso sexual. Sin embargo, el primer lunes de abril, la voz de decenas de compañeras y compañeros se escuchó con particular fuerza hacia la actitud adoptada por las autoridades ante la denuncia contra el ex profesor Fernando Ramírez.

"El acoso sexual y otros tipos de violencia machista lamentablemente han existido desde que las mujeres entramos a la universidad", señaló durante esa jornada Natalia Álvarez, activista de la Secretaría de Sexualidades y Géneros de la FECh. Los participantes de esa concentración en el ágora buscaban una cosa: tener respuestas concretas por parte del decanato de Filosofía.

A través de una declaración pública, la comunidad consignó su estado de indignación y malestar en torno a las falencias y el errático actuar de las autoridades frente a la serie de casos que se produjeron en la facultad. En este documento se enfatizó que la falta de tipificación, las trabas legales, redes de poder y el abandono psicológico fueron algunos de los errores más recurrentes durante la denuncia de María Ignacia León.

"El caso de Ramírez se presentó como la punta del iceberg de un problema estructural dentro de la universidad. Ha quedado en evidencia que no podemos confiar de manera exclusiva en los mecanismos burocráticos para la resolución de estas problemáticas", expresaba la declaración realizada en conjunto de la FECh y la Coordinadora de estudiantes de Filosofía y Humanidades (CEFH).

Victimarios impunes

Natalia estudia tercer año de Lengua y Literatura Hispánica en la misma facultad. Desde el segundo semestre del 2014 comenzó a ser hostigada por un compañero de carrera, cuya relación con su víctima sólo era el vínculo de pertenecer a la misma generación. “Él quería tener algo conmigo, pero yo no”, declara.

El problema pasó a mayores al año siguiente. “En 2015 él abusó sexualmente de mí, me violó. Usó la manipulación para hacerse la víctima y dejarme con la culpa. Usó manejo de contexto y me trató de puta por irme de vacaciones con otro hombre”, añade.

Tras el fuerte incidente se aisló de su curso, mientras su victimario seguía impune e intachable ante sus compañeros. A diferencia de Natalia, él era un estudiante popular en Hispánica. “Después de la agresión sexual me pidió que no lo contara para no dañar su imagen”.

Cuando se dieron a conocer los primeros casos de violencia sexual en Filosofía, decidió hacer público su caso entre sus pares en una asamblea de carrera, a mediados de diciembre. A pesar del esfuerzo, su caso fue eclipsado pues otra estudiante denunciaba violencia machista por parte del entonces delegado del pleno FECh en Filosofía, conociéndose el hecho públicamente en toda la Chile.

Enfrentar una investigación por violencia sexual, ya sea por acoso o violación, entre estudiantes es un vacío legal donde la Chile no había tomado cartas en el asunto hasta hace poco. La ausencia de tipificación entorpece el procedimiento, donde la figura legal puede ser -como en el caso de Natalia- mediante una investigación sumaria a través de la figura del bullying.

Para el Vicerrector de Asuntos Estudiantiles y comunitarios –VAEC–, Juan Cortés, la medida tomada por las autoridades de Filosofía y Humanidades corresponde al actual modelo legislativo donde no se puede sancionar por acoso o violencia sexual. “Se actuó de esa manera porque era la única legal reglamentaria por hacerlo. No lo veo como una escapatoria del sistema sino la utilización de herramientas disponibles”, aclara. 

Apoyo entre estudiantes

Melissa es estudiante de tercer año de Derecho y, para la última fiesta de bienvenida realizada en Laguna Carén, se encontraba vendiendo tequila. Cerca de las cinco y media de la tarde “tres tipos me abordaron por la espalda y, entre que me tocaban, me agarraban por atrás”, asegura. Recibió insultos tanto por pertenecer a la agrupación feminista “Pan y Rosas” como por ser mujer.  “La línea es muy fina entre el abuso sexual, la violación y el asesinato”, señala.

Su caso no es el único. Ella reconoce la existencia de, al menos, dos casos en Derecho donde se repitieron las mismas características. El miedo y la vergüenza son factores principales que motivan a no denunciar; pero también existe el miedo en la cotidianidad. “Venir a la facultad, estar acá, se torna en un acto de valentía”, declara.

Buscó ayuda entre organizaciones feministas, principales fuentes de apoyo y lucha contra estos casos. “Un paso importante es denunciar, no quedarse callada y combatir esto con organización y fuerza, generando redes de apoyo y fortalecer las organizaciones”, declara Melisa. Los grupos de apoyo llenan el vacío que presentan los protocolos de derecho administrativo que tratan estos casos.

Camino al apoyo legal

Los primeros interesados en trabajar estos temas fueron los colectivos de género de la Chile. La FECh, luego de observar este fenómeno, decidió comenzar a trabajar estos temas no tradicionales dentro de la problemática.

La VAEC, por su parte, promovió el trabajo grupal entre la federación y la Oficina de Igualdad y Oportunidades de Género. Junto con el director jurídico, trabajan en la idea de reformular los estatutos. La comisión realiza un programa que abarque todos los ámbitos de la convivencia universitaria para combatir la naturalización de estos casos. Para futuros casos entre estudiantes, es la propia VAEC podría liderar el procedimiento en caso que se detecte una situación de violencia sexual.

 

Publicado en RBP #76 Abril - Mayo 2016

 

Si eres víctima o testigo de violencia machista y eres parte de la comunidad de la Universidad de Chile, acércate a la Secretaría de género y sexualidades  de tu facultad.  Puedes revisar el protocolo ante acoso AQUÍ  

 

 

 

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